
Por Isabel Rosas Martín del Campo
Cancún, Quintana Roo. Hoy 1° de octubre, “Día Nacional del arquitecto, espíritu del hábitat humano”, en México.
Luego de años enteros de no tener una fecha de celebración, fue decretada por el ejecutivo nacional en turno, el Lic. Vicente Fox Quezada, a través de la Federación de Colegios de Arquitectos de la República Mexicana (FCARM), que auspició todas las gestiones a través de un comisionado.
Esto, para que se lograra colocar en el almanaque oficial el homenaje a una de las disciplinas patrimoniales más hermosas que pudo el hombre procesar, tomando como modelo todos los objetos e ingenierías que la naturaleza posee en su grandeza y en su inteligente perfección.
¿Qué es ser Arquitecto?
Quizá para dar respuesta, la pregunta inicial sería aproximarnos a reflexionar en ¿qué es hacer arquitectura? en tanto construcción edificada (edificar como aliento y construir como instruir en conjunto, Heidegger).
Cuya idea parte de un ser que es alguien con los conocimientos dispuestos para servir al ser humano en su devenir.
Por el medio de la concepción del espacio artificial inspirado en el espacio primigenio y natural que antecedió al artificio humano perfectamente tecnificado e imperfectamente humanizado, en muchos de los casos, donde es el mismo arquitecto el que saca del juego la singularidad humana que debería prevalecer para quienes tomarán posesión del hábitat arquitectónico concebido.
Así el arquitecto diseña mentalmente aquello que su imaginario le permite externar por el medio de un trazo que, matemáticamente, debiera reconocer en ello a la naturaleza en toda su expresión, en esa medida realizar todas las conexiones precisas que entrelazan al hombre con su mundo natural y por último con su mundo artificial.
Pensar, ¿acaso el arquitecto es un imitador y no un creador que parte de la nada? Lo es
La arquitectura es el resultado de lo que piensa el hombre acerca de su propia existencia, inserta desde siempre en distintas cosmogonías del resuelto habitar artificial.
Desde entonces el arquitecto es un imitador de los procesos naturales, porque solo conocemos verdaderamente lo que hacemos, pero es la minuciosa atención del arquitecto humanista la que lo libera de la exactitud determinista de la técnica para acercarlo nuevamente a la dignidad y posibilidad de elevación del habitante como ser humano a través de lo que el lugar expresa.
Pues las realidades engendradas en cada espacio arquitectónico son conocidas por quienes les dan vida mientras que las realidades producidas son conocidas por quienes las construyen con fuerza con utilidad y por ende surge la belleza.
El arte arquitectónico en cuanto obra del hombre para el hombre
Esto es un arquitecto.
El presente nos indica el único camino a seguir, ni el pasado ni el futuro perfilan el hoy que nos ocupa.
El arquitecto consciente del tiempo sabe o debería saberlo; todo espacio donde habita el hombre determina su vida.
Por ello el arquitecto siempre es presente para poder dar respuesta a la realidad observable sorteando las visiones deterministas, predecibles y racionales que cierran las innumerables posibilidades a nuevas perspectivas que abren la mente y el imaginario para resolver lo incierto y lo complejo de la condición humana.
¡Feliz día Arquitectos y Arquitectas de México!
Somos nosotros quienes podemos coadyuvar en gran medida a cambiar los paradigmas de un mundo que colapsa.




















