
El viernes pasado presentamos Q18: Antología poética mujeres de Quintana Roo, con la presencia de la gobernadora, Mara Lezama, la alcaldesa Ana Paty Peralta, la titular de Cultura, Lilian Villanueva, el senador Eugenio Segura y el diputado Hugo Alday, entre otras personalidades político y de las letras.
Les comparto mi intervención para que puedan a conocer un poco del proceso que conlleva la realización de un libro tan particular, trabajado durante varios meses, que culminó con una emotiva y auspiciosa presentación en la Casa de la Cultura de Cancún, dirigida por Maritza Medina, anfitriona de la fiesta, espacio sumamente significativo en la vida cultural de Cancun.
Las musas llegan y se van. Nos enseñan a crear, a amar y nos sueltan.

Luciano Núñez
Haciendo este libro como antologador sentí el orgullo o el sinsentido de Aureliano Buendía: aquel personaje de García Márquez en su novela Cien Años de Soledad, en la que Úrsula no lograba entender el negocio del coronel, que cambiaba los pescaditos por monedas de oro, y luego, convertía las monedas de oro en pescaditos, y así sucesivamente. “En verdad, lo que le interesaba a él no era el negocio, sino el trabajo”.

En mi caso: hago una antología para poder hacer otra, como los pescaditos de Aureliano. Disfruto el proceso. La antología Q18, aunque sí se vende, les aseguro que es un mal negocio en la vida empresarial de Cancún. Ojo: Dicho esto con el más severo orgullo. Porque pienso que el mejor arte nace y crece de forma independiente: sin filtros y sin corsets institucionales.
Así sucede también con el cine y otras artes: necesitan, ante todo, libertad.
Origen
El origen es, como casi todo, emotivo. Hacerla es conectar, unir, entregar, consolidar un grupo literario y es compartir las palabras como el pan. Convocamos a autoras de todo el Estado y 18 fueron seleccionadas por un Consejo Editorial, integrado por Angélica Díaz Ceballos-Graf, Mariel Turrent, Agustín Labrada y yo como editor general, que nos abocamos a visibilizar esta pasión por las palabras. Porque la poesía simplemente brota. Brota en las calles, en los camiones, en el trabajo, en las noches de desvelo, en el infortunio. En el mar o en la selva. Brota de alegría o de nostalgia por lo perdido. Brota y estaba ahí dispersa. Y la función de una antología han sido reunirla, coserla, acunarla, para que esté hoy aquí con nosotros.
Y hacemos poesía porque, aunque no cabalgue con los valores del mercado actual, y nadie cambie poemas por manzanas ni entradas de cine, confiamos que el poema es un artículo de primera necesidad, que nos hace sentir que la vida no sea solo levantar la piedra como Sísifo día con día. La poesía le da sentido a aquello que está más allá y nunca sabremos dónde.
La utilidad de lo inútil

Hace años cayó en mis manos el libro titulado: La utilidad de lo inútil. En él, Ovidio nos recuerda que, de la poesía, no se puede extraer ninguna ventaja. Como le sucede al gladiador que, pese a sus heridas, vuelve a combatir.
Heidegger se detiene en la utilidad de lo inútil y nos dice que: “Lo más útil es lo inútil”. ¿Qué uso práctico tiene la poesía en el mundo moderno? Casi ninguno comercial. Nos mueve otro sentido: hacerla significa elevarnos a un ámbito que trasciende lo que llamamos realidad. Es apostar todo a lo desconocido.
“El japonés Kakuzo Okakura, en su Libro del té (1906), en un capítulo dedicado a las flores, supone que la poesía amorosa tuvo su origen en el momento en el que nació el amor por las flores: «Al ofrecer a su amada la primera guirnalda, el hombre primitivo se eleva sobre la bestia; saltando sobre las necesidades burdas de la naturaleza, se hace humano; percibiendo la sutil utilidad de lo inútil y entra en el reino del arte”, dice el libro La Utilidad de lo inútil.
Nuestras autoras

Nuestras autoras, en un instante ante el amor, el desamor, de desgracia, el infortunio, ante las flores o la ciénaga, ante la pérdida del padre o el nacimiento de un hijo, nos han entregado sus sentires, las curvas de sus emociones en esta antología que comienza a caminar. Es una quijotada hermosamente “inútil”, y tan necesaria como un bálsamo para una alma descosida.
“El arte sirve para que funcione todo lo otro”, decía Alberto Laiseca. Y en esta obra es un orgullo publicar a autoras que pasaron una rigurosa selección que, en algunos casos, publican por primera vez; que ahora tienen un registro nacional ante Indautor, y que además hoy comparten tablas con autoras de gran trayectoria. Ya son parte de un movimiento que crece en todo Quintana Roo. Porque la poesía, como la música, nos inspiran. ¿Cómo sería la vida sin ellas?: Pienso en que las y los poetas somos la materia oscura del mundo.
La noche puede ser infinita en Cozumel

Siento orgullo por esta antología que trae versos como: “Nadie tejió la noche”. O que dice que: “En Cozumel la noche puede ser infinita”. O aquellas: “sirenas de cloro y azulejo que no aprendieron a nadar en el mar”. O que “La noche sin tiempo destila su armonía en secretos alambiques de silencios”.
En pocas palabras, no podré sostener para siempre esta “inutilidad”, como decía Ovidio, pero quizás la haya sembrado hoy, en otro soñador, otra soñadora, que crea y confíe que la vida está para eso: para usar los dones, desplegar las “inutilidades” que tanto amamos y dejar un rastro, aunque efímero, de estas palabras, esa fiebre dulce que nos hace sentir tan, pero tan vivos y únicos.

Desde Vértice, una editorial independiente, ponemos este granito de arena a la cultura de Quintana Roo, que se suma al dossier de Carlos Hurtado, el concurso de cuento Rafael del Pozo y Alcalá, la Antología Q36 y Q18, en pos una manera de aportar a la sociedad, de trascender y recoger el esfuerzo de estas mujeres soñadoras que tejen la vida con sus palabras. Gracias a las autoras.
Video del discurso completo (grabado por la escritora Laura Rojo) Núñez: https://www.youtube.com/watch?v=U8v47N4OasA
Palabras de nuestra gobernadora: Mara Lezama.
Para las noches de desvelo
Mientras, en las ciudades las personas corren y son prisioneras del tiempo, nuestras 18 autoras, vuelan, vuelan y nos llevan a otros cielos; nadan y nadan y nos dejan en misteriosas costas.
Cierro diciendo que esta antología es sumamente “inútil” para el mercado de lo efímero y lo banal, sin embargo, útil para las noches de desvelo, para los días en que se necesita una tabla salvadora. Una tabla de esperanza. Un verso. Unas hojas en la mesa de la memoria colectiva. Y confío que este milagro multiplicará e inspirará.
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