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Semblanza | Se nos fue Pepe, el escritor que apuntaba en servilletas y que retrató a los poderosos de México

El pasado martes falleció José Martínez, periodista y escritor quien, hace 11 años fue entrevistado por el director de Grupo Pirámide, quien retoma un diálogo que se había mantenido por muchos años a la distancia y en varias visitas a la Ciudad de México.

 

Por Luciano Núñez

 

No puedo pisar la Ciudad de México sin dejar de acordarme de los chamorros que hace unos ayeres me hizo probar —como el gesto de quien prueba un maná— el periodista y escritor José Martínez, Pepe para los amigos, quien falleció el pasado martes. “Vamos al Zirahuén”, invitaba siempre entusiasta y con ese tono tan chilango.

Lo conocí en mi tránsito por las muchas redacciones y nos hicimos asiduos a las extensas charlas por teléfono y consultas mutuas. Leí su biografía de Carlos Slim y, por ello, lo entrevisté para conocer más al hombre que había retratado a los poderosos. Figura en su extensa y prolífica producción, una biografía de Gastón Alegre, magnate quintanarroense de los medios de comunicación que fue presentado años atrás cuando Don Gastón quería ser gobernador.

El biógrafo de los intocables de México”, titulé a aquella entrevista aludida, publicada por varios medios en 2011, de la que dejaré sólo las partes medulares que considero han resistido al tiempo.

De izquierda a derecha: Luciano Núñez, Pepe Martínez, Agustín Ambriz, Juan Coronel, Enrique Huerta y Hugo Pérez, en una conferencia en la Universidad La Salle, con los periodistas de Luces del Siglo.

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Retratar a los personajes de la vida política y empresarial de México fue una tarea no menor que se impuso el periodista y escritor José Martínez, quien acaba de editar su libro Carlos Slim: Los Secretos del Hombre Más Rico del Mundo. Antes, se adentró a la vida de Elba Esther Gordillo y del profesor Hank González, personajes que siguen (ellos o sus descendientes) gravitando en las órbitas del poder y los destinos del país.

Su escrupuloso trabajo de investigación le valió un honroso título: Estados Unidos lo puso entre la lista de los escritores más asediados en el mundo. Por eso también estuvo seis años bajo custodia de la Agencia Federal de Investigación (AFI). No lo dice para alimentar el ego: “El periodista que quiera ser famoso que se dedique al cine o la televisión”, lanza de entrada. Para él, el periodismo es una profesión es para quienes les gusta escribir y están comprometidos con la verdad y el trabajo, “eso lo tuve claro siempre”, declaraba en la Ciudad de México.

– ¿Cuándo se da cuenta de su profesión como periodista y escritor?

– Desde los 18 años, mientras estudiaba me tocó una transición importante en los medios, yo era un principiante cuando el golpe a Excélsior, aunque trabajaba en la revista Mañana en el 76, por allí pasó una buena generación de periodistas exiliados de Argentina, de Uruguay, de Chile, y allí conocí a varios que me marcaron. Tuve la fortuna de trabajar en el Unomásuno, de Manuel Becerra Acosta, aquel periódico que fue muy importante para la izquierda mexicana. Y fui uno de los miembros fundadores de El Financiero en aquellos años.

En El Financiero, Martínez desarrolló varios proyectos, entre ellos, el de corresponsalías, coberturas de política y asuntos especiales que le permitieron conformar su archivo, sus contactos y su biblioteca. Fue en ese ámbito en el que comenzó a trazar sus trabajos sobre personales relevantes; por esos años se adentró al universo del profesor Hank González (fallecido en el año 2001) y de Elba Esther Gordillo.

Pero ya en 1987 había participado en el libro de Carlos Salinas de Gortari, al alimón, con Carlos Ramírez y Alejandro Ramos: Salinas de Gortari, candidato de la Crisis. “Advertíamos quién era (Salinas de Gortari) y qué podía ocurrir. Pasamos cosas difíciles por publicar un libro de uno de los presidentes más terribles en décadas”, recuerda.

Después siguió la investigación sobre Hank González, que se desarrolló por varios años y lo llevó por varios países; Las Enseñanzas del Profesor fue el único libro que se publicó sobre él estando vivo. “Era muy poderoso, intocable”, rememoraba.

– Dentro de sus personajes retratados, Elba sigue teniendo una gran vigencia en la política mexicana.

– A Elba Esther hubo una época en que nadie la tocaba. Le quise poner al libro: La Maestra Nostra, pero no me dejaron en la editorial (risas). Por la publicación de ese libro (La Maestra: Vida y hechos de Elba Esther Gordillo) sufrí muchas presiones, fue una situación terrible, enfrentarse a la mafia de una mujer muy perversa. Ella era la amante de un líder sindical y llega al poder por instrucciones de Salinas de Gortari. Se fortalece en el gobierno de Fox (Vicente) y Calderón (Felipe). Se manejó siempre con mucha impunidad y el chiste de esa publicación era abrir un camino; ahora salieron otros libros sobre la maestra.

Mientras Martínez seguía vinculado con los medios, al trabajo sobre Elba Esther le siguieron un par de libros sobre la corrupción durante el gobierno de Vicente Fox Quezada: Corrupción de Estado. Conaliteg-Vamos México. El Peón de la Reina, editado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y La corrupción foxista en Conaliteg: mar de engaños y testimonio de impunidad. “Fueron publicaciones estando ellos en el poder, lo cual, me dio mucha satisfacción, pero también hubo muchos problemas”.

A raíz de su trabajo, Martínez contó con custodia personal de la AFI por más de seis años, recibió el apoyo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), del ex secretario federal, Alejandro Gertz Manero (“fue generoso conmigo, quería darme protección”, diría de él del hoy Fiscal de la República), y también de la Procuraduría General de la República (PGR), debido a las fuertes amenazas que recibió por su trabajo de investigación.

Recuerdos de la infancia, influencias

A su hermano mayor Ismael (ya fallecido), “Pepe” le debía el haberse metido al maravilloso mundo de los libros, del arte y del cine. “Me llevó de la mano en esa inquietud por ver el arte, me llevó a las primeras exposiciones”, dijo con un tono de voz distinto con el que repetirá cuatro veces la palabra hermano. Por la época que le tocó vivir, afirma que creció bajo la influencia literaria de Julio Cortázar, de Jorge Luis Borges, Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, a quienes admira gradualmente en el orden anterior.

También fue un apasionado de la Revolución Mexicana y, por eso, llegó a destinar un alto porcentaje de su sueldo a libros, viajar e investigar; porque aclara, no tiene beca. “Trabajo solo, tuve dos asistentes, pero por la crisis tuve que dejarlos. Ahora me ayuda en algunas cosas un sobrino que está apasionado con la escritura”, contaba.

– ¿Cómo hacer este trabajo de manera independiente?

– Tardo mucho, porque trabajo con mis propios recursos. Se paga dura la independencia, pero no me puedo quejar, disfruto mucho de mi trabajo, es sagrado. También trabajo dando conferencias (en varios países de América), y participo en una fundación para la libertad de expresión.

– Indudablemente sus libros sobre Slim son los que más se han vendido.

– Los de Slim se han vendido todos, ha sido importante y le gusta a la gente, es muy morbosa: quieren saber cómo hizo su dinero, pero el Ingeniero (como se refiere a Slim) tiene más que dinero, no es fortuito que los intelectuales sean sus amigos, premios Nobel como Vargas Llosa, García Márquez, personalidades como Larry King, Bill Gates, el ex presidente de España Felipe González… pero todos los personajes sobre los que he escrito me han apasionado, sean buenos o malos, me gusta proyectar su imagen.

– De Elba Esther, qué fue lo que más le impactó…

– Elba Esther tiene cosas que me tocaron, una infancia terrible, humillada; pero se convierte en una mujer perversa que nunca podrá explicar el origen de su fortuna.

– Cómo elige a sus personajes…

– Debe ser alguien fuera de serie, Elba Esther es muy poderosa, no hay otra, ni Marta Sahagún. Es una mujer seductora, perversa, terrible; si no, sería difícil que se mantenga desde el 89.

Enemigo público de las lap tops (“las detesto”, aclaraba. Es de los escriben en PC, a mano, en cuadernos y hasta en servilletas), contaba que en su casa construyó un pequeño estudio que es su búnker, el universo en el que se aísla para escribir, donde están sus libros, archivos y donde encuentra la soledad para teclear de corrido, a veces, desde que anochece hasta que tiene que llevar a sus hijos a la escuela. Allí, para relajarse acaricia el pelambre de La Peque, una pastor alemán, ya vieja, que recogió de la calle.

Padre de cinco hijos, el escritor se autodefinía como disciplinado, obsesivo, riguroso y hasta maníaco a la hora del trabajo. “Me gusta el orden”, sintetizaba. Pese a que sus libros sobre Slim han vendido miles de ejemplares y son material de consulta en el extranjero, afirma que las regalías no son suficientes para mantener su economía familiar y el desarrollo de sus proyectos: “No puedo vivir de mis libros, tengo que compensarlo con mi trabajo con la academia, con conferencias, proyectos”, aclaraba. Y para finalizar, revelaba que cada vez que sale un libro a la calle, lo asaltan las ganas de rehacerlo, de corregirlo, “pero ya no me pertenecen, son de la gente, y generalmente ya estoy trabajando en otro”.

Después de la charla y el café, íbamos a los chamorros de Zirahuén, para finalizar con un whisky como cierre. El gusto de su franca charla y su amplia sonrisa permanecen mientras esté dando vueltas algunos de sus tantos libros. Adiós Pepe.

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