Luciano Núñez

No pude frenar ayer, tras el segundo gol de Argentina, retener unas lágrimas por el triunfo futbolístico que, para los argentinos, siempre va más allá, siempre: donde están las Malvinas y las islas del Atlántico Sur.

Hace 40 años salí corriendo al fondo de casa en Tucumán (también con ese brillo mitad alegría, mitad rencor) a gritar el mejor gol de todos los tiempos del barrilete cósmico: Maradona.

Les estábamos ganando a esa potencia militar y económica que recorrió 12 mil kilómetros para adueñarse de unas islas que, por razones históricas y geográficas, nos pertenecen.

El recuerdo es tan potente porque también recuerdo que tenía yo seis años cuando llevábamos a la escuela primaria chocolates a esos pibes de 18 años que estaban con frío, en la nieve, en el frente de batalla, sin tener qué comer o la vestimenta adecuada para pelear una guerra tan desigual.

Por eso, ver ayer a esos pibes tan famosos, que ganan millones de dólares al año y que, pese a las advertencias de la FIFA a menciones políticas, tengan la valentía de levantar esa bandera que, en letras negras sólo dice: las Malvinas son Argentinas, no hace más que tocar ese nervio tan sensible para los argentinos.

Argumentos

Seré breve en los argumentos sobre la soberanía de Argentina sobre Malvinas.

En su origen pertenecieron por derecho de primer habitante al entonces llamado Virreinato del Río de la Plata, de España, que en ese entonces junto a Portugal, eran los países que se dividieron los territorios descubiertos al sur del planeta, tras el descubrimiento de América.

Sin embargo, Argentina logra su emancipación en 1810, con lo cual, esos territorios pasan a formar parte de la nueva nación.

En un texto que está en la Secretaría de Relaciones Exteriores de Argentina, Daniel Filmus recuerda que a solo cinco días de la Revolución de Mayo, la Primera Junta ordenó el pago de los sueldos debidos al ex comandante de Malvinas, Gerardo Bordas. Y la carta del General San Martín, de agosto de 1816 desde Mendoza, solicita se le envíen los detenidos en Malvinas para sumarlos al Ejército de los Andes.

El izamiento de la bandera nacional en Malvinas data del 6 de noviembre de 1820, lo que significó el ejercicio de la soberanía existente desde 1810 por medio de la posesión efectiva. La creación de la Comandancia en 1829 y, la designación de Luis Vernet a su cargo, fueron acciones llevadas adelante en la misma dirección”.

La usurpación británica de Malvinas, en 1833, fue parte de un proceso de expansión colonial que en esta etapa intentó controlar los pasos interoceánicos. Todas significaron muertes, esclavitud y expoliación económica”, explica Filmus.

La Argentina atravesó diversos gobiernos militares, el más cruento, sin dudas, desde 1976 que, a la postre, en su descrédito por la desaparición de miles de personas, utilizó el reclamo de las Malvinas ante las Naciones Unidas (algo que hicieron de manera pacífica los presidentes Roca, Alvear, Palacios, Perón, Illia, Alfonsín y Kirchner) para declararle la guerra a Inglaterra en 1982.

Allí murieron 649 jóvenes patriotas, casi la mitad, en el hundimiento del crucero ARA General Belgrano.

Fue entonces invaluable el apoyo del pueblo peruano hacia Argentina y doloroso el de Chile al país usurpador. Francia, que le había vendido los misiles Exocet a Argentina, cooperó con los grandes esfuerzos británicos para detener que Argentina adquiriera más de estos misiles en el mercado mundial de armas, que habían causado un grave daño a la flota inglesa, con el hundimiento del destructor tipo 42, HMS Sheffield.

Los argentinos crecimos bajo ese sentimiento tan profundo de injusticia, de pérdida, de impotencia ante la supremacía bélica que, hoy por hoy, mantiene su posición colonizadora en Malvinas.

Messi regaló ayer, con su magia y entrega absoluta, más allá de los límites, una de las páginas más hermosas del futbol y la reedición de un reclamo que resonó en todo el mundo, 40 años después de la cruzada del Diego, que puso de pie a un pueblo abatido después de perder la guerra, en un campo de batallas donde la lucha es con un balón, hombre contra hombre, no con armas, sino con el corazón y el alma.

Escribo este breve texto para dar un contexto de lo que significa esa bandera blanca con letras negras, que simplemente dice: “Las Malvinas son Argentinas” y que en el fondo dice mucho más.

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