Flashback a mi adolescencia

Por Víctor Ruiz

Un par de meses atrás vi una publicación en Facebook donde se anunciaba un festival de Metal en Monterrey, el “Mother of All”, empecé a leer los nombres de las bandas participantes: Aerosmith, Def Leppard y de pronto, me quedé pasmado tratando de asimilar el nombre que vi, tuve un flashback a mi adolescencia.

Tomo el celular y le mando un mensaje a Luciano avisándole del festival, inmediatamente me escribe, “Che, vamos”; le aviso a Carlos también y cuando se entera que estaría Aerosmith no titubea en unirse al trip.

Rondaba los 14 o 15 años cuando teniendo un poco de dinero fui a un super cerca de casa a comprarme algún casete de rock, me acerqué al aparador para ver si encontraba alguna de las bandas que me gustaban, pero nada; había uno que me llamó la atención, en la portada traía un tipo de cabello largo con la cara agachada, chaqueta de cuero, la playera de un rostro dividido, era el álbum “Trash” de Alice Cooper, aunque había escuchado de el pero nunca oído, lo compré y regrese a casa.

Llegamos desvelados y con los ojos hinchados al aeropuerto de Cancún cerca de las 7 de la mañana, mientras daba la hora de abordar desayunamos y veíamos pasar cerca de nuestra mesa unas chicas guapísimas con las que solo podemos soñar (posiblemente me van a mandar a dormir al sofá cuando lea esto mi esposa) en fin, así pasa cuando sucede.

Mis padres estaban en casa, así que conecté los audífonos al estéreo, puse el casete y se escuchó aquel crack tan clásico de los estéreos de la época cuando presionabas play. Una guitarra electrizante y una batería poderosa dejarón mi cuerpo inmóvil, “Your cruel device, your blood like ice, one look could kill my pain your thrill” ¡Mierda, esto es buenísimo!

Luego de registrarnos en el hotel decidimos ir a dar un paseo corto por Monterrey para tomar algunas fotos y conocer un par de puntos tradicionales de la ciudad; ya con un chingo de hambre nos dirigimos al restaurante “El Gran Pastor” donde nos atascamos un cabrito hasta quedar panzones, sí, más de lo que ya estamos. Regresamos al hotel para descomer y descansar un poco para ir a conocer el parque Fundidora y rematar con un par de cubetas en un bar cerca del hotel.

El tiempo corre y no hay plazo que no se cumpla, llegamos al “Mother of All”, inmediatamente como niños en juguetería corremos a comprar la playera oficial para ponérnosla y estar a tono; luego unas chelas para humectar la garganta antes de comenzar a gritar. Nos acercamos al escenario y la banda Buckcherry estaba tocando “Crazy Bitch”, después de ellos y con mucha energía Tesla prende a la audiencia con rolas como “Paradise” y “Love Song”.

Los efectos de la cerveza empiezan a surtir efecto y entre intermedios la gente aprovecha para ir al baño, esos espacios que se abrían nos permitió acercarnos más al escenario y disfrutar a Vince Neil, ex vocalista de Motley Crüe con años y kilos encima pero aún con potencia, “Dr. Feelgood”, “Home Sweet Home” y “Girls Girls Girls” me transportaron una de las etapas más duras de mi vida, pero también la mejor gracias al rock.

Se apagan las luces, bajan una tramoya y empiezan a colgar una gran manta con unos ojos maquillados en forma de arañas, es el momento que nunca esperé vivir, siempre creí que moriría sin verlo. La leyenda y padre del Shock Rock, Alice Cooper estaba ahí, con gran fuerza y poder a sus 69 años de edad. Empieza el show y junto a nosotros estaba un joven perdido de borracho y agresivo, por un momento pensé partirle la madre, pero no, le metí duro el codo en las costillas hasta que se volteó y le dije un par de cosas, se dio la media vuelta y se fue.

Han pasado muchas horas, tengo las piernas cansadas y la espalda me está matando, siento como si me hubieran metido clavos oxidados de dos pulgadas, que la vejiga me iba a explotar y bañaría todos a mi alrededor, pero rolas clásicas como “School’s Out”, “Under My Wheels”, “Billion Dollar Babies”, eran como peyote veracruzano que me ayudaba a aguantar, no fue hasta que se empezó a escuchar Poison en aquellos amplificadores Marshall cuando siento un golpe en el corazón y regresé en el tiempo a la velocidad del sonido a aquel momento de mi adolescencia en el que estaba frente al estéreo con los audífonos puestos escuchándola por primera vez.

Es hora de cerrar el festival y Def Leppard fue el encargado ya que Aerosmith canceló semanas antes por problemas de salud de mi suegro Steven Tyler; en fin, aunque me gusta mucho esta banda y tocaron aquellas canciones de mi época como “Animal”, “Love Bites” y otras, decido salir de la multitud para buscar un lugar donde descansar, mi objetivo ya se había cumplido y con gran satisfacción.

Fotos: Víctor Ruiz

Síguenos en Google News Únete a nuestro grupo de WhatsApp