La elección de ayer en Argentina reveló el ascenso de la ultraderecha en Latinoamérica como fuerza política, que obtuvo el 30 por ciento de los votos, seguido del 28 de la derecha tradicional y relegó a tercera fuerza la izquierda que representa el “kirchnerismo”, con el 27.
Los efectos para México, que pierde a un aliado estratégico.

Por Luciano Núñez
Así como es el tango: dramático, Argentina amaneció hoy con un fortísimo giro político. Pasó sin escalas de la izquierda a la ultraderecha. No se trata de una media tinta, sino de una señal fortísima de la derecha para Latinoamérica porque, si bien no es la potencia económica que son Brazil o México para la región, sí lo ha sido en el ámbito político: con la anticipación de la liberación del colonialismo español, en el siglo pasado; el voto femenino, los golpes militantes con el Plan Cóndor y laboratorio del Fondo Monetario Internacional, FMI; y anticipó la llegada de la izquierda a toda la región al calor del Kirchnerismo, que ha sido rotundamente desplazado a tercera fuerza.
Una gesta regional de la derecha
Se trata ésta de una de varias señales que da la derecha política en Iberoamérica: primero ganó en Brazil, con Jair Bolsonaro (2019), después tuvo un ascenso en las urnas en Chile, con el Partido Republicano de José Antonio Kast, en 2021, y recientemente el PP en España, con Alberto Núñez Feijóo quedó en primer lugar. No menor tampoco es el efecto del gobierno de Nayib Bukele, un empresario que aplica mano dura en El Salvador, y quien dice tiene niveles de aceptación que rondan el 80 por ciento, según algunas casas encuestadoras. Se trata de un político que, gracias a la redes sociales, ha logrado tanta popularidad como el ganador de la elección primaria en Argentina, Javier Milei, autodefinido como un “anarco-capitalista” “libertario”, que prometió, entre otras cosas, dolarizar la economía y terminar con la “casta política” para reducir al mínimo el Estado y entregar al capital privado la administración de la educación y la salud.
Pérdida de un aliado y factor encuestas

En ese sentido, México pierde un aliado estratégico, dado que el presidente Andrés Manuel López Obrador, al inicio de su gobierno, llamó a los líderes del “kirchnerismo” a darle asesoría en lo que a distribución de los recursos del Estado se refiere, con los planes para adultos mayores y jóvenes, principalmente, programas que habían sido el factor electoral, de capital trascendencia, para mantener el poder y disminuir la pobreza alimentaria.
Sin embargo, dos cosas han cambiado fundamentalmente: 1) los programas sociales dejaron de ser una zanahoria para el electorado, que busca otras señales que la izquierda no está dando y 2) las encuestas fallaron rotundamente.
Sería extenderme demasiado en ello, pero básicamente no funcionan ya en el modelo democrático como parámetros de medición. Quizás la sociología debería explicarnos cómo los electores ocultan estos resultados que después vemos reflejados en las urnas. Fallaron en la elección de Estados Unidos, donde no dimensionaron, años atrás, la fuerza del republicano Donald Trump, acaban de errar rotundamente en España y, peor aún, alcanzaron el papelón en Argentina, que daban a Javier Milei como tercera fuerza y quedó en la primera oposición con un rotundo 30 por ciento, seguido por la derecha, que representa al movimiento del ex presidente Mauricio Macri, con sus dos candidaturas: Patricia Bullrich y Horacio Larrera (28 por ciento). Y ahora el “kirchnerismo” quedó como tercera fuerza, con su candidato Sergio Massa, que alcanzó el 27 por ciento.
Si bien se tratan de elecciones llamadas PASO, es decir, primarias para definir candidaturas, el panorama político está ya dado para las elecciones definitivas que serán el 22 de octubre. Sumando la ultraderecha y la derecha argentina, alcanzan casi el 60 por ciento de los votos necesarios para lograr la presidencia, porque en el país austral existe el “balotaje” o “segunda vuelta” para definir la presidencia. Se diría que la suerte de la izquierda está echada.
¿Qué implicancias puede tener para México?
La izquierda de México pierde a un aliado estratégico. El ultra-derechista, Milei, no se ha expresado nada bien del presidente López Obrador: “Lo de López Obrador es patético, lamentable y repugnante, no sólo por el tema de la intervención en los países de la región. ¿Quién es él para decir qué es votar bien y qué votar mal (cuando se refirió a procesos electorales de Colombia). No me sorprende porque es del Grupo Sao Pablo, ahora Grupo Puebla. El cambio que él propone es una izquierda radicalizada que empobrece”.
Sin embargo, el último informe del INEGI, afirma que México mejoró en sus índices de pobreza. Según el prestigiado periódico El País, de España, “las cifras de 2022 representan la mayor caída de la pobreza en el país en seis años”. Es decir, un fuerte espaldarazo a las políticas del recetario de López Obrador, con sus programas insignia: de subsidios y pensiones, programas alimenticios y generación de obra pública, como disparador de economía regional, tal es el caso del Tren Maya en el Sureste Mexicano.
En resumen

El re-descubrimiento de Xóchitl Gálvez como candidata para la derecha en México, que ha venido en sostenido crecimiento, enciende una luz de alerta para la izquierda mexicana, porque AMLO ya no estará en la boleta y, el cálculo preliminar, es que en caso de no ganar, la derecha volverá a estar ampliamente representada en el Congreso de la Unión, esto, por el efecto que lograría Gálvez en la elección. A todo esto, me pregunto, si es que la encuestas no están mostrando las variables de la realidad electoral, como pasó en Argentina.
Se trata éste proceso electoral en Argentina de un fuerte mensaje para la región, que sin dudas tendrá su correlato en América Latina, como ya lo tuvo con la conformación de bloques de izquierda en los 90 y gran parte de lo que va de este siglo, porque no se trata sólo de un hecho azaroso, nada en política lo es, sino de un proceso de incubación que tiene años: las izquierdas han apelado demasiados años a una fórmula que, a la luz de los resultados, quedó caduca; al menos eso nos dice ésta elección. La mano dura de Bukele (que pretende reelegirse, pese a los impedimentos de su constitución) ha retumbado más fuerte en Latinoamérica, con sus centro de reclusión y la inversión en criptomonedas.
Será, como todo ciclo, un volver a empezar, después de lo que ocurra con este dramático tango, que apenas comienza, con su conocido final de tragedia del endeudamiento.
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* Luciano Núñez Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado en géneros periodísticos en La Salle, Cancún, e Historia de Quintana Roo en la Universidad del Caribe y Sociedad Andrés Quintana Roo.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven, Tan Lejos y Otra Vez en Casa y la novela Magnificens Cancún, editada por Miguel Ángel Porrúa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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