Por Isabel Rosas Martín del Campo
¿Qué somos un hombre y una mujer? ¿cómo nos autodefinimos hoy, en un mundo de pluriideológico? ¿Somos lo mismo en igualdad y en equidad?
La RAE emite una serie de definiciones indicativo de una permanencia ideológica correspondiente a un siglo XX cada vez más ajeno al presente siglo XXI. En mi opinión, quizá la única confluencia verdadera que encuentro en la definición de “hombre” y “mujer” es que son dos seres racionales cada uno con distinto género, uno masculino y otro femenino. Sin embargo, en el caso de la definición de “hombre” la RAE lo precisa como un ser animado racional pero, en el caso de su definición de “mujer” la establece, en primer en término, como persona del sexo femenino, deduzco que no racional necesariamente, como ya desde antes se pensaba de ella por los presocráticos.
Desde luego, en cada definición hay inferencias de poder, empero, en el hombre estas inferencias cualitativas tienen en su mayoría un valor positivo mientras que en la mujer el valor de significación positivo indiscutiblemente queda reducido a evidentes rasgos de mediocridad.
Valor positivo de poder en la definición del hombre según la RAE
Hombre de armas.1. m. desus. Jinete armado de todas piezas / hombre de barba. 1. m. desus. El que tiene entereza y serenidad /hombre de campo. 1. m. El que con frecuencia se ejercita en la caza o en las faenas agrícolas /hombre de guerra. 1. m. El que sigue la carrera de las armas o profesión militar /hombre bueno. 1. m. Der. El mediador en los actos de conciliación.
- m. desus. El que pertenecía al estado llano /hombre de a pie. 1m. Pluralidad de personas en cuanto representativas de las opiniones y gustos de la mayoría /hombre de letras. 1. m. El que cultiva la literatura o las ciencias humanas. Como se lee en cada acepción los adjetivos de cada sustantivo acusan categorías de distinción y de poder para y en el hombre.
Valor positivo de poder en la definición de mujer, según la RAE
A pesar de que la segunda mitad del siglo XX inició severas revoluciones en torno al feminismo que abrió brecha frente a la hegemonía de la masculinidad, todavía la RAE continúa definiendo la condición de la mujer en niveles muy inferiores respecto al hombre; conceptos desactualizados con la realidad del siglo XXI. Se entreve la falta de actualización de conceptos cuando el único significado que tiene un valor positivo contra una lista de doce acepciones es: “mujer de punto/ 1. f. desus. Mujer honrada y decente.
El resto de las acepciones definen a una mujer reducida a connotaciones de desprecio y de poca valoración ante la sociedad. De tal suerte, para la RAE el significado de fortaleza en la mujer es el de ser una: mujer de punto/1. f. desus. mujer honrada y decente y que, en consecuencia, resulta en ser una: mujer de la calle /1. f. mujer normal y corriente. Que, como es de esperarse corre el riesgo de terminar por ser una: pobre mujer/ 1. f. mujer de cortos talentos e instrucción. 2. f. mujer de poca habilidad y sin vigor ni resolución. Y finalmente para resolver su infortunio y recuperar su “poder y o fortaleza” sólo lo alcanzará siendo una: mujer pública, o sea, una “una mujer fatal” en una palabra una “prostituta”.
Notoriamente en cada acepción hay una insistencia en desvalorizar la condición femenina pues la RAE como fundamentalmente la define: es como una “prostituta” así: mujer de la calle /1. f. mujer normal y corriente /2. f. Prostituta que busca a sus clientes en la calle. Mujer del partido1. f. prostituta. Mujer mundana /1. f. p. us. prostituta. Mujer fatal /1. f. mujer seductora que ejerce sobre los hombres una atracción irresistible y peligrosa. En esta última se denota la fortaleza a la que me refiero párrafos arriba.
Finalmente destaco, cómo en la definición de Mujer pública y la de Hombre público distan mucho de definirse equitativa o igualitariamente. En el hombre se define así: hombre público /1. m. El que tiene presencia e influjo en la vida social. Y en la mujer se define así: mujer pública /1. f. prostituta. Es evidente que el camino de la igualdad de género, aunque ha abierto brecha por la mujer misma del hoy y que alza la voz y sus fuerzas día a día, todavía le falta más tiempo para terminar de demostrar su valía para que algún día la RAE la defina como es debido.




















