Por Hugo Alday Nieto

Hace unos días en el posicionamiento que como coordinador de la bancada del Partido del Trabajo expresé ante el pueblo de Quintana Roo, hice mención del idus de marzo del 44 antes de Cristo, fecha en la que Marco Junio Bruto el hijastro de Julio César, confabuló una de las más crueles traiciones de todas las épocas, considerando que se trataba de su padrastro y de quien lo había encumbrado militar y políticamente dentro del intrincado mundo de Roma.

En esa época, sucedían varias cosas a la vez, como la conquista de Egipto por parte de Pompeyo que había patrocinado la intervención de Tolomeo XII, padre de Cleopatra, para retomar el poder de ese imperio a cambio del pago en joyas y granos para asegurar la manutención de los romanos mediante la intermediación comercial de Pompeyo, lo que llamaríamos hoy un clásico ejemplo de prácticas neoliberales.

De igual manera, Marco Licinio Craso se lanzaba sobre el reino Parto para acumular una conquista pretendiendo llegar a las puertas de Babilonia, pero consiguiendo en cambio la desaparición de sus legiones en el desierto, en lo que conocemos hoy en día como el “Craso error”. Muchos años más adelante, el emperador Marco Ulpio Trajano si lograría hacerse de Babilonia en una campaña militar sin precedentes.

Pero volviendo a Julio César y a la traición de Bruto, me propuse hacer una reflexión para comparar la terrible traición de Bruto con la de los gobiernos del PRI y el PAN en Quintana Roo.

Para ello, fue muy sencillo recordar que el PRI endeudó a Quintana Roo con 26 mil millones de pesos en solo 18 años. Deuda que creció en 7 mil millones de pesos más con el PAN en los siguientes 6 años.

O bien, que durante casi 50 años nos vendieron la idea de que el campo habría de generar una opción para diversificar la economía de Quintana Roo y hasta la paraestatal de nombre Hidroponía Maya terminaron privatizando.

Asimismo, mencioné la promesa que nos hicieron los del PRI y e PAN de hacer el puente sobre el sistema Lagunar Nichupte en Cancún, por mas de 20 años, y de cual, incluso pretendían hacer un negocio redondo al concesionarlo para hacerlo de cuota al mas puro estilo neoliberal.

Y de nuevo, los compararé con Bruto y su terrible traición a Julio César. Con aquel que muerde la mano que lo alimenta. Con aquellos que apuñalan por la espalda. Con esos que dejaron al pueblo de Quintana Roo en la quiebra, con deudas impagables, con un campo abandonado y con obras sin hacer.

Hasta que llegamos con la Cuarta Transformación, y si, hoy en solo 4 años se han pagado 5,500 millones de pesos de la deuda brutal que nos dejaron los gobiernos del PRI y del PAN.

Y si, hoy Quintana Roo se ubica en sexto lugar nacional en crecimiento en sector primario, en agricultura, ganadería y pesca; y cuenta con nuevas indicaciones geográficas que impulsarán su crecimiento.

Y si, hoy tenemos el puente mas largo de México y el segundo más extenso de América latina, que es de libre acceso y no genera negocios privados como lo proponía el PAN.

Y si, aunque muchos insistan en ver otros números, estos datos están allí, son tangibles y generan confianza en que el rumbo es el correcto, ya que en solo 4 años de gobierno de la cuarta transformación hemos abatido récords que jamás se habían logrado en Quintana Roo.

 

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