La defensa por playa Delfines saca a relucir nuevamente las diferencias entre los grupos ambientalistas que participan en este frente.

Minutos después de las 14 horas, algunos niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad comenzaron a formar una cadena humana con alrededor de 50 personas que se colocaron a un costado del parador turístico ubicado en playa Delfines.

Con sus pancartas mostraron su rechazo a la construcción de 450 habitaciones del hotel Gran Solaris Cancún, debido a que el proyecto generó la muerte de mil tortugas  y reducirá la ventana al mar en este “mirador”.

Diana Carolina Álvarez, estudiante de la carrera “Trabajo Social” de la Universidad Maya, explicó que esta manifestación pacífica es una invitación a la población a despertar y a recuperar este espacio. Y adelantó que encabezará una segunda acción enfocada a sensibilizar y concienciar a los habitantes para defender este espacio público. Y sobre las acusaciones de que Katerine Ender Córdova, defensora de Tajamar, se “pirateó” su invitación a formar la cadena humana, respondió:

“Siento que está bien unirnos, porque al final todos queremos lo mismo. Si ella desea juntar firmas, está muy bien, pero sí hay que tener respeto por las personas que organizan”, aseguró.

Más tarde arribó Ender Córdova y con una bitácora en mano comenzó a entregarla a las personas de la cadena para que con su firma apoyen el rechazo al proyecto. Esto generó inconformidad entre otros asistentes e incluso, mientras Ender Córdova daba una entrevista grababan video detrás de ella y en voz en alto repetían que ellos no estaban pidiendo firmas y que no tenían ninguna validez.

Al cuestionarla sobre estas diferencias, Ender Córdova respondió que algunos inversionistas que atentan contra el medio ambiente «les han llegado» al precio a otros grupos, como pasó en Malecón Tajamar.

Y señaló que están por presentar un amparo respecto al proyecto hotelero a fin de que suspendan actividades.

 

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