Héctor Cobá, radicado en Cancún desde hace 25 años, se define como un reportero porque para él, periodista es, de acuerdo a un concepto construido con los años, quien participa en foros, mesas de discusión y análisis, imparte conferencias e interviene en mesas redondas, ha publicado libros y sigue siendo reportero.

– “¿Qué pueden decir esos reporteros de smartphone: si nunca les tocó vivir la adrenalina de una adictiva redacción”.

-“El periodismo, la maldita aventura de la que no deseamos prescindir”.

El periodista radicado en Cancún desde hace 25 años acaba de ganar el XXI Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón 2024, convocado por la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos AC (Fapermex), y del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo (Conalipe).

Por Luciano Núñez

No hay evento cultural al que falte Héctor Cobá. Ahí está con su lentes y su barba nevada, un morralito negro y tomando apuntes a lo loco, con esa saña de los viejos periodistas: a puño y letra o grabadora en mano, por si las dudas. Acaba de recibir uno de los últimos (y prestigiados) premios de periodismo en México y su nombre ya está escrito en letras de oro para el periodismo quintanarroenses. Con el reconocimiento todavía caliente en las manos, le envié unas preguntas que hablan con dureza de los nuevos tiempos del periodismo, de sus primeras notas y comparte claves, esenciales para quienes empuñen la palabra para ejercer “el mejor oficio del mundo”, como lo describió Gabriel García Márquez.

Con el poeta Sergio Witz QEPD.

¿Qué significa este premio en esta etapa de tu carrera?
—Acabo de cumplir 64 años, soy de la cosecha de 1960, algo debo hacer bien en la redacción, ya que si reconocen un trabajo escrito, que reúne los requisitos de un artículo de fondo que denuncia la ignominia de la política cancunense y quintanarroense, digna de un segundo y tercer mundo, algo hay.

Trabajo calificado por un jurado profesional que desconozco y que ellos no saben quién soy. Ese es el valor del premio, un reconocimiento por desconocidos a un trabajo de calidad. No lo digo yo, lo dice el jurado del XXI Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón 2024, convocado por la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos AC (Fapermex), y del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo (Conalipe).

Un abuelo que nunca conoció: su inspiración

—¿Qué señal te dijo que ibas a ser periodista en tu vida?
Amigos reporteros me preguntaban ¿por qué estás aquí?, (entre los reporteros, cubriendo alguna nota). Contesto creo, aunque no lo conocí, murió unos años antes que yo naciera, por mi abuelo Manuel Romero Cerón, quien publicaba artículos en El Universal y Excélsior es mi mayor influencia sin conocerlo. De niño sacaba de su librero de madera y cristal El libro del Año, una edición de la revista Time, no sé porqué la recuerdo como Time Life. Esos amigos me daban la razón por la anécdota “debe ser por eso”.

Cada año se editaba ese libro con las mejores fotos de todo el orbe, me embelesaba con esas imágenes a los seis, siete años de edad.

Otro elemento eran las revista que traía el tío de su peluquería: Ja Ja y El sexo me da risa, digamos caricaturas sensuales sin llegar al morbo.

A la casa de los abuelos llegaba el Diario de Yucatán, El Universal y Excélsior, leía los anuncios económicos, la sección de sociales, de ahí espectáculos, política y cultura. Después brinqué a la lectura de reseñas de libros para pasar a los libros.

Un año después del regaño de un cuate reportero de El Financiero de ¿por qué no escribes, dónde está tu compromiso social? Mi respuesta fue “¡ya muchos escriben!”. Luego un amigo poeta me pidió un texto, una reseña de una revista cultural, resultó ser mi primer escrito publicado.

Antes ya había estado en el primer periódico donde trabajé, en 1987, de corrector-editor, gracias a que como lector descubrí 26 erratas en un libro del narrador campechano Juan de la Cabada.

Con Hernán Lara Zavala y Mauro Barea.

Digo que soy reportero porque para mí periodista es, de acuerdo a un concepto construido con los años, quien participa en foros, mesas de discusión y análisis, imparte conferencias e interviene en mesas redondas, ha publicado libros y sigue siendo reportero, hoy, mañana y pasado mañana, ¡ese sí es un periodista!

En mi caso sí he participado en mesas redondas de discusión y análisis, en foros; detesto la palabra “conversatorio”; he impartido conferencias; sigo de reportero y escrito prólogos e introducciones y cuartas de forro de libros, también estoy incluido en libros, pero mi primer libro sale en diciembre de este año o en enero de 2025.

No me importa lo que diga la Real Academia Española “Reportero: dicho de un periodista. Que se dedica a los reportes o noticias”, “periodista: persona que se dedica al periodismo”; con los sinónimos cronista, corresponsal, informador o articulista. En este siglo XXI cualquier pendejo se llama periodista, así mismo, sin haber hecho, al menos labores de reportero, mucho menos de corrector de estilo.

¿Qué pueden decir esos reporteros de smartphone si nunca les tocó vivir la adrenalina de una adictiva redacción, en la que uno se acostumbró a estar concentrado (sin que importe el ruido), tenso, trabajar bajo presión, a contrarreloj?

Poniatowska y Cárdenas, entre sus entrevistados de lujo

¿Quién ha sido tu referente para el desarrollo de esta profesión?
Son varios: Renato Leduc, Rubén Salazar Mallén, Miguel Ángel Granados Chapa, Sergio González Rodríguez, José Luis S. Martínez y mi gurú: Manuel Blanco, experto en el tema de cultura, del que tomo una frase como línea de vida en el reportero que creo soy: “El periodismo, la maldita aventura de la que no deseamos prescindir”.

Cuéntanos la nota que más te costó o que más significó en lo personal…
Son dos muy significativas. Una cuando entrevisté a Cuauhtémoc Cárdenas en un acto de campaña en el que señaló: “los grandes capitales pretenden apropiarse de los hidrocarburos”, en un municipio de Campeche; de regreso a la capital campechana en la oficina de un amigo, el primero que tuvo su medio digital: Campeche en línea, Ermilo Ramos me pide que le haga la nota, a lo que respondo estoy de vacaciones (de mi trabajo en Cancún), no doy golpe, además no tomé nota. Me insiste, ahí está el boletín me dice, y redacto, hago la entrada de la nota con lo que dijo Cárdenas, se acerca el enviado de El Universal José Luis Flores y exclama, oye tu entrada está mejor que la mía, el corresponsal campechano de El Universal Javier Castillo refutó está muy poética. Llega Ramos, ya déjenlo no retrasen la edición.

La primera nota de memoria sin tomar apuntes, rueda de prensa de Elena Poniatowska en su visita a Cancún, en la Casa de la Cultura. Yo era reportero del periódico Foro del Cambio. Popular, ya tenía todas mis notas. A insistencia de mi amigo reportero y corresponsal de La Jornada David Sosa pregunté. La síntesis al otro día del titular de la portada del Pop, así era su nombre festivo del Popular: “Candidatos unos mentirosos” en referencia a Roberto Madrazo (PRI), Vicente Fox (PAN) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD).

Los dos ejemplos considero son una especie de graduación como reportero, significan mucho para mí.

Con el trovador e innovador chetumaleño Rony Rosado.

 

El “nuevo periodismo”

Has transitado en varias generaciones. ¿Qué cambios ha tenido la forma de hacer periodismo?, teniendo en cuenta que pasaste desde la aparición de internet a las redes sociales, ¿cómo ponderarías cada etapa?
—No cambia la forma de hacer periodismo, de ser reportero, se tiene que cumplir “la regla de tres”: sujeto, verbo y predicado o complemento -lo enseñan en la primaria y la secundaria como gramática o redacción- y responder a las preguntas básicas ¿quién?, ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde? y ¿por qué? básicos para la entrada de una nota ya sea impresa o digital.

Estos ocho elementos, no son los únicos, sí los primordiales ausentes en las trasmisiones, cuyo corazón informativo es ““al parecer””; el periodista de la fuente cultural y autor de varios libros, poeta y narrador Agustín Labrada Aguilera, lo dijo bien claro, en febrero de 2020: Es lamentable ver cómo el periodismo profesional y bien escrito está siendo desplazado por analfabetos funcionales, que difuminan la chapucería y la mediocridad, destrozan el idioma español y causan daños masivos en las redes sociales.

Cualquiera que desee ser reportero debe dominar la redacción, tener un vocabulario amplio y una cultura general, camisa de fuerza para todos: redactores, editores, correctores, diseñadores, y obvio, todo reportero o transmisor de noticias por escrito, visual, digital o auditivo. Saber diferenciar la esencia de los géneros periodísticos, no encasillarse nada más en la nota informativa.

-Medicina: son ocho elementos para redactar y ser un reportero…
No en todo, hay que incluir lectura de libros, revistas, documentos; escuchar programas de radio y ver televisión mucha televisión, de la buena.

Con el primer corresponsal de Excélsior en Quintana Roo Luis Castillo.

Carlos Hurtado y la última coca cola del desierto

—¿Cómo es que llegaste a Cancún?
—Antes de venir a vivir a Cancún, en mi primera visita conocí en la inauguración de la Casa del Escritor de Cancún al futuro autor de la novela Cancún todo incluido, Carlos Hurtado; a él le pregunté ¿cómo estaba la cosa en Cancún? y me contestó aquí todos los reporteros se creen la última coca cola del desierto, se ve que tú sabes y no eres engreído. Prueba seis meses si no te gusta te regresas a tu pueblo. Ya tengo un cuarto de siglo como cancunense.

Y eso que una semana antes me ofreció el secretario estatal de Educación de Campeche ser director de la Escuela Normal Superior, propuesta que rechacé debido a que ya tenía dos compromisos de trabajo contraídos con antelación en el primer colegio particular cancunense (ya desaparecido) Itzamna y en el periódico Por Esto.

En 25 años he colaborado en el nacimiento de tres periódicos: Foro del Cambio Popular, Cancún. Voz del Caribe y La Verdad de Quintana Roo, en responsabilidades como reportero, editor, corrector, redactor y articulista.

—¿Dónde vas a guardar este premio?
—A la vista, que lo vean las visitas, junto a mis libros y otros reconocimientos.

Un mensaje para quienes están empezando en el ejercicio del periodismo.
¡Se puede leer en la respuesta cinco!

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