Por Luciano Núñez

La sensación de la jaiba crujiente en el paladar, el salitre que atraviesa la ventana (justo frente al arrecife de Puerto Morelos) y esa mancha turquesa que acompaña la experiencia culinaria en Boquinete Sea Food&Grill, conjugan un momento inolvidable.

Apenas te aproximas a las mesas, los amplios marcos de los ventanales entregan una postal fascinante del Caribe Mexicano, con esas olas suaves que rompen allá a lo lejos y entregan un oleaje frágil a pocos metros de las mesas.

“Si vienes a Puerto Morelos” no dejes de comer en Boquinete, me recomienda mi amigo Armando.

El día está soleado y de repente llueve: así es el clima en esta temporada de lluvias y huracanes por Quintana Roo. Sin embargo, el sol prevalece para vivir la experiencia.

Los platillos

Llego al filo de las tres y de emergencia pido una entrada clásica: un guacamole que lleva en forma de bandera mexicana y empiezo a sentir que todo irá más que bien, lo acompaño con una cerveza IPA.

El mesero debe cerrar la ventana por la lluvia y el viento, pero me conformo porque todavía puedo ver el mar de costado. Veo las mesas abajo y ya deseo volver a sentir en las plantas de los pies la suavidad de la arena caribeña.

Pido de entrada unos sopes con tentáculos de pulpo, que vienen con chicharrón y una fina cama de frijoles. Excelente primer paso. Cesa la lluvia y la ventana se abre para volver a entregar la magnificencia de la postal.

Y como la idea es probar al menos dos platillos, ordeno jaiba suave con camarón, en una crema de chile xcatic y aceite de cilantro, chochoyotas de maíz y semilla de calabaza.

El punto de cocción de la jaiba aquí es fundamental y la chef, Idalia Muñoz, supo hacerlo con el tiempo milimétrico para dejar dos piezas crujientes y suaves por dentro a la vez.

Los camarones quedan en segundo plano esta vez, pero cuando pido el segundo platillo: camarón zarandeado con polenta y vegetales, sobresalen en una combinación que jamás había probado. La polenta está hecha de maíz y me recordó a mi país de origen, Argentina, donde se come con mucha frecuencia, al igual que en Italia. Por estas horas ya todo acompaño con un chardoney de la casa que marida perfecto.

Cierro la comanda con un postre clásico: Crème Brûlée (la textura podría mejorar) y un expreso doble.

En su nueva etapa: con Armando Alvarado al frente, este restaurante vale la pena visitar, no sólo por la vista privilegiada que atesora, el ambiente luminoso y lleno de madera, sino por los platillos que dan evidencias de que detrás hay una mano firme, con la sabiduría y cuidando, que pone todo esmero para que las sensaciones se entremezclen y resulten en un día inolvidable.

Recomendaciones extra:

Platillo principal: Pulpo boquinete

Trago: Gin caribeño: xtabentun, jugo de limón toronja y bombay.

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