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Especial | Altruismo en tiempos de coronavirus (parte 1/3) | Cierres y cancelación de donativos

Altruismo en tiempos de Coronavirus, Fundación ASTRA Cancún
Niños y niñas del Centro Escolar Astra, durante la visita de voluntarios del Hotel The Excellence Collection. Diciembre de 2019.

Las víctimas invisibles de la pandemia están entre nosotros. Son los niños con autismo para quienes una videoconferencia no es suficiente terapia; las mujeres que no tienen un refugio donde escapar de la violencia; las personas que padecen carencia alimentaria y que hoy encuentran cerrado el comedor comunitario.

Ante la contingencia, quienes dedican su vida al altruismo han visto limitada la ayuda por la recomendación gubernamental de quedarse todos en casa; así, la población vulnerable y las asociaciones civiles se encuentran trabajando a medias, con puertas cerradas y esperando volver al ruedo, a tender esa mano permanente a los sectores más vulnerables.

Grupo Pirámide entrevistó a varias organizaciones y líderes que trabajan para el bien de estas personas. El resultado de esta investigación especial se entrega en tres partes.

El faro

Según el Padrón Estatal de Organizaciones Civiles de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso), hay al menos 53 asociaciones de este tipo en seis municipios de Quintana Roo, de las cuales, 38 están en Benito Juárez, el territorio más asediado por el nuevo coronavirus SARS-Cov2.

En este contexto, se vuelve relevante conocer el panorama por el que atraviesa la filantropía en Cancún; con resultados que llaman la atención no por las dificultades, sino por la actitud positiva, el inquebrantable compromiso y el alto sentido humanista de quienes encabezan estas instituciones. En medio de la tempestad, son el destello de un faro que avizora mejores tiempos.

Altruismo en tiempos de Coronavirus, Ciudad de la Alegría
Visita de «Amigo Tours» al hogar de los abuelitos de Ciudad de la Alegría. Enero de 2020.

Cuantificar las pérdidas

Ante las medidas sanitarias, los donativos para las organizaciones civiles se han retraído. Uno de los momentos principales de recaudación de Fundación Ciudad de la Alegría es el “Kilómetro del pañal”, actividad que se llevó a cabo el pasado 28 de marzo. Normalmente, reúnen alrededor de 15 mil pañales, que les sirven para tres meses de abasto; este año, solo lograron juntar 300.

“Se fue el donativo, ya sea en especie o dinero, se ha caído en un 70 por ciento”, advierte Katty Rosado, directora general de esta fundación que acoge a 13 organizaciones para personas en situación vulnerable.

Consciente de la situación, afirma que entiende las tremendas pérdidas que sufren las empresas beneficiarias que han estado con ellos a lo largo de 18 años, sin embargo, también es una realidad que la asociación tiene cuentas por pagar —como un recibo de luz de 80 mil pesos mensuales—, además de que dan cobijo a 121 personas, más las que acuden periódicamente por algún apoyo.

Otro de los principales medios de recaudación de Ciudad de la Alegría son los eventos con causa, que se han convertido en un gran generador de ayuda. Eventos planeados y programados para este año, como el torneo de golf, la carrera del 10 de mayo, un outlet de viaje y un foro de negocios, tuvieron que ser cancelados.

Hasta la última semana de abril, según la encuesta «Efectos del Covid-19 en las OSC de Quintana Roo», realizada por el Colectivo para el Impacto Social a 54 asociaciones civiles de la entidad, la mayor afectación a estas instituciones es la cancelación de donativos (87 por ciento), seguido de la cancelación de eventos (76 por ciento) y la reducción de servicios (72 por ciento).

En este mismo sentido, el estudio revela que más de la mitad, el 56 por ciento, han tenido que cerrar sus puertas y un 11 por ciento se vio obligada a despedir personal.

Altruismo en tiempos de Coronavirus, encuesta Impacto Social
Resultados de la encuesta «Efectos del Covid-19 en las OSC de Quintana Roo», realizada por el Colectivo para el Impacto Social.

Decisiones difíciles

No sin pesar en la voz, Martha Basurto, directora de la asociación civil Astra, reconoce que hay cosas que no volverán a ser iguales. Luego de perder un 80 por ciento de los apoyos económicos, sostener programas que han cambiado la vida de cientos de personas que viven con alguna gradación de autismo, se ha convertido en el principal reto para su supervivencia.

“Vamos a tener que reducir mucho. Nos quedamos con el programa más fuerte, lo de terapias individuales, con el servicio de integración educativa y con los proyectos de vida. Los grupales, costosos, son los que vamos a tener que dejar por el momento, que son los más vistosos como las salidas grupales, visitas a parques”, explica.

Evento «All Star Game», donde participaron «Los Tiburones de Astra». Febrero de 2020.

Dejar algunos de sus programas implica que se tendrán que despedir temporalmente del 50 por ciento de las 140 personas que atienden; reconoce que será un proceso doloroso porque son actividades muy bonitas, que le hacen bien a los chicos, pero es necesario entender que, por ahora, resultan inviables.

Sus retos económicos son resultado directo de las dificultades por las que pasa la iniciativa privada y la sociedad en general. Las empresas socialmente responsables que venían trabajando con ellos tuvieron que desmantelar sus estructuras de filantropía y los padres de familia, que apoyan con cuotas de recuperación, han perdido sus empleos.

Reto tecnológico

Además de los aspectos económicos, es difícil imaginar que una videoconferencia pueda sustituir la terapia grupal para niños dentro del espectro autista. La atención personalizada, cara a cara, que ha sido la dinámica habitual durante dos décadas, no es posible en este momento de aislamiento social.

Los cambios de rutinas, costumbres y hábitos pueden ser altamente perjudiciales para algunas personas con estas características, pues tienden a ser rutinarios en su día a día. Por lo cual, los padres de familia han tenido que convertirse en los brazos de los terapeutas, quienes han dado seguimiento particular a cada caso. Es una labor realmente titánica.

“Usábamos la tecnología, pero no como una herramienta de trabajo, sino como algo de comunicación social, recreativo. Ahora estamos teniendo que organizar familias, maestros, alumnos. Es uno de los retos que hemos tenido que afrontar”, apunta Martha Basurto.

Recuerda que las primeras sesiones “fueron muy divertidas” porque tenían problemas técnicos y les costó mucho adaptarse al trabajo desde casa, pero ahora han avanzado a tal grado que esta modalidad, “llegó para quedarse”, al menos, en cuanto a la carga administrativa.

Iniciativa «Vamos todos al cine». Astra, enero de 2020.

Otras organizaciones, como Huellas de Pan, CIAM Cancún y Fundación Pak Pak, que también fueron consultadas por Grupo Pirámide, reconocieron estar un tanto más adaptadas a la tecnología. Las reuniones virtuales y los grupos de WhatsApp con colaboradores y beneficiarios son parte de su labor diaria. Sin embargo, para todas ellas, el principal problema sigue siendo que un emoji, un gif o un sticker nunca sustituirán el calor de un abrazo.

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Segunda parte: Altruismo en tiempos de coronavirus | Cuando los vulnerables son más vulnerables

Tercera parte: Altruismo en tiempos de coronavirus | Resiliencia: A puerta cerrada, pero con la esperanza intacta