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Especial | Altruismo en tiempos de coronavirus (parte 3/3) | Resiliencia: A puerta cerrada, pero con la esperanza intacta

Altruismo en tiempos de Coronavirus, Huellas de Pan cumpleaños
Festejo de cumpleaños en el comedor comunitario de Huellas de Pan. Diciembre de 2019.

“Aunque todas somos muy tecnológicas y estamos habituadas a las videoconferencias, la verdad es que sí decimos: ‘nos tenemos que ver’. Cuando nos reunimos conversamos, bromeamos, tomamos el café. Lo práctico no se puede negar, pero estamos deseando volver a reunirnos”, responde María Elena Ortegón a la pregunta sobre su adaptación al trabajo a distancia.

La organización que preside, Huellas de Pan, lucha desde hace 11 años contra la carencia alimentaria de niños de escasos recursos que ahora no solamente tienen un plato de comida caliente, sino que son impulsados en el ámbito académico para evitar que deserten. Su comedor se llena todos los días de risas y juegos. Hoy está cerrado al público.

Más de 300 mil con carencia alimentaria

Hasta 2018, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), al menos 308 mil personas, es decir, 17.9 por ciento de la población de Quintana Roo, presentaba carencia por acceso a la alimentación. Esto refleja que llevar comida a la mesa es una problemática social compleja.

Gráficos del Coneval sobre pobreza en 2018 en Quintana Roo. En la parte inferior se desglosan los indicadores de carencia social; acceso a la alimentación es el cuarto de izquierda a derecha.

Además de niños, otro sector vulnerable que recibe Huellas de Pan diariamente son los abuelitos. En total, 61 familias —37 de niños y 24 de abuelitos— tienen comida gracias a esta organización, por lo que cerrar el comedor comunitario fue tan doloroso como preocupante.

“Tuvimos que cerrar el local para no poner en riesgo y evitar la aglomeración. Ahora trabajamos para darles una despensa que les dure para quince días y esperamos poder cumplir la meta de cubrir la contingencia, es decir, asegurar una despensa cada 15 días para cada familia”, explica la fundadora de la asociación.

Según el sondeo realizado por ellas mismas, al menos 13 de las 61 familias que acuden a este comedor se quedaron sin un solo ingreso; otros lidian con la incertidumbre de si podrán regresar a sus trabajos, puesto que fueron enviados a descansar; en tanto que otros más han tenido que cargar el trabajo a uno de los cabezas de familia, puesto que el otro perdió su puesto de trabajo.

Entrega de despensas a familias beneficiarias de Huellas de Pan. Abril de 2020.

Vientos de esperanza

Para lograr recaudar lo suficiente, Huellas de Pan se vale de las redes sociales, que normalmente les responden con creces. Hace unos días, lanzaron una convocatoria de voluntarios para apoyar al gobierno del estado en el reparto de despensas; la respuesta fue tal que en solo ocho horas les escribieron 200 personas. Tuvieron que cerrar la propuesta al llegar a los 300 voluntarios.

Sin embargo, esto fue un apoyo para un tercero, aclara María Elena; para el reparto de sus propias despensas recurrieron a la corresponsabilidad de sus beneficiarios, es decir, los propios padres de familia decidieron acudir y repartir los apoyos entre sus vecinos, enviando fotos a sus grupos de WhatsApp para confirmar la llegada de los alimentos. La transparencia es importante.

Por otro lado, su visión de futuro es esperanzadora. Antes de que se atravesara la contingencia, lograron un avance del 80 por ciento en la construcción de su nuevo comedor, donde podrán dar cabida a varios centenares de personas. Estaba programado para inaugurarse a finales de abril, pero, aunque tendrá que posponerse, esto no las desanima.

“El comedor se inaugura funcionando, con los niños con un plato de comida caliente en la mesa. Ya empezamos a inscribir, porque ahorita tenemos 80 niños, pero ese comedor tiene capacidad para 500 niños”, explica, con un dejo de emoción y esperanza en la voz.

Un día normal en el comedor de Huellas de Pan. Octubre de 2019.

Donativos desde el escritorio

“Esta contingencia nos dio la oportunidad de encerrarnos y buscar recursos comunes; el mundo cambió y nosotros tenemos que buscar donativos desde el escritorio, con estrategias muy diferentes. Estamos buscando cómo mantener las medidas de seguridad. Ya no podemos hacer lo mismo que hacíamos antes de la contingencia”, considera Katty Rosado, de Fundación Ciudad de la Alegría.

Uno de los descubrimientos de esta cuarentena, destaca, es que la gente puede ser muy productiva en casa, siempre y cuando se organicen tiempos determinados, ya que el trabajo social es extenuante. En ese caso, dijo que quizá se podría implementar una dinámica de ir pocos días a la oficina y el resto hacer trabajo de manera remota.

Esta idea coincide con las conclusiones del estudio «Efectos del Covid-19 en las OSC de Quintana Roo«. Una gran parte de los 54 organismos filantrópicos encuestados reconocieron que durante el resto del año enfrentarán retos para establecer nuevos mecanismos en cuanto a organización y comunicación a distancia.

Altruismo en tiempos de Coronavirus, ciudad de la alegría
Atención médica a personas vulnerables en Fundación Ciudad de la Alegría. Esta organización atiende a 4 mil 200 personas por año.

Curva de aprendizaje

En este sentido, Irma González Neri, de CIAM Cancún A.C., considera que todo el cambio fue tan vertiginoso que las dos primeras semanas se hicieron bastante complicadas. La dinámica del home office puede ser abrumadora si no se aprende a distribuir el trabajo tanto profesional como doméstico, y muchos tuvieron que lidiar con una alargada curva de aprendizaje.

“No podemos quedarnos sumidos en la depresión y la preocupación, sino irnos a la ocupación. Me parece que hay que saber adaptarnos rápido a los cambios, es indispensable porque si no lo hacemos podemos caer incluso en cerrar. Esta situación nos tiene que empujar al crecimiento”, concluye la directora.

Para Martha Basurto, de Astra, la visión post pandemia no debe limitarse a lo inmediato, sino ir mucho más lejos. Desgraciadamente para ellos, la contingencia les significará reestructurar los programas trimestrales que ya se tenían proyectados; además, tuvieron que postergar todo lo relativo al ciclo escolar 2020-2021 hasta el siguiente año, cuando la situación económica mejore.

Apunta que, aunque fue una situación no planificada, con una actitud positiva se le puede sacar ventaja a temas, como el hecho de que los padres están interactuando más que nunca con sus hijos, cosa que normalmente se complica porque ambos trabajan.

“Tenemos que buscar la forma de que sea una experiencia, a lo mejor dolorosa, pero constructiva. Las experiencias difíciles siempre nos permiten aprender”, apunta.

Participación de Astra en evento deportivo por el día Internacional de las Personas con Discapacidad del DIF Benito Juárez, 2002. Foto de archivo de la asociación.

El abuelo que no conocía la playa

En medio de la entrevista telefónica, Merli Gómez, de Fundación Pak Pak, suspira y dice con añoranza: “la verdad es que extrañamos mucho a los abuelitos, y yo creo que ellos igual porque era el pretexto para reunirse con sus amigos, son buenísimos para hacer amigos”.

Y continúa: “son personas que están vastas de experiencia, escuchas sus pláticas y dices: ‘¿cómo es posible que tengan tal carencia?’. Así como pasan momentos divertidos, también de repente dicen que se sienten muy solos, que no tienen con quien platicar, que están escasos de dinero… te encuentras de todo”.

Merli recuerda que, en alguna ocasión, una empresa los invitó a interactuar con delfines. Uno de los abuelitos estaba muy emocionado porque, a pesar de todos sus años viviendo en Cancún, nunca había estado en la playa. Desde pisar la arena hasta bañarse con los carismáticos animales, fue notoriamente una experiencia que le cambió la vida.

Altruismo en tiempos de Coronavirus, Fundación Pak Pak
Visita a parque acuático y nado con delfines. Fundación Pak Pak, marzo de 2017.

Detrás de cada organización hay cientos de historias similares, que son su razón de existir. En una época donde las frases: “nos vemos pronto” y “te mando un abrazo”, cobran otras dimensiones, vencer al virus significará la oportunidad de poder asistir nuevamente a un gran evento, tener otra comida juntos, sentirse escuchados, compartir una terapia grupal, celebrar un cumpleaños… La esperanza de volver a verse es la fuerza para sobrellevar la adversidad.

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Primera parte: Altruismo en tiempos de coronavirus | Cierres y cancelación de donativos

Segunda parte: Altruismo en tiempos de coronavirus | Cuando los vulnerables son más vulnerables