Recientemente revivieron Confianza por Quintana Roo y el MAS, y ahora, un expediente en el Tribunal Electoral pugna por la resucitación del PES en el ámbito local, después de que desapareciera en el nacional.

Por Luciano Núñez
“La mato y aparece una mayor”, dice el cantautor cubano Silvio Rodríguez en una de las tantas metáforas de su clásico Sueño con serpientes. La imagen viene después de que, lejos de ser erradicados por la indiferencia ciudadana en las elecciones pasadas, unos partidos que habían desaparecido revivieron para volver a estar en el proceso 2022. Otro más está en vías de resucitación.
Además de Confianza por Quintana Roo, que todavía no ha dejado clara su razón de existir, y MAS, Movimiento Auténtico Social, cuya base es un sindicato, ahora el que quiere revivir de ultratumba es el PES, Partido Encuentro Social, pero en su versión local caribeña, después de que se extinguiera en el ámbito nacional aún enarbolando banderas de dudosa cristiandad.
Sin banderas ni ideología
Estos partidos no dejan claro qué banderas, ideologías y proyectos de grupos humanos representan, no se identifica en ellos una causa para su razón de ser; más bien, han demostrado que pueden hacer a un lado todo aquello para sumarse a bloques de partidos, acoger a candidatos de dudosa trayectoria, con tal de darle un pellizco y engullirse parte del presupuesto de 85 millones de pesos anuales, como dice la canción: “Y en sus barrigas llevan lo que puedan arrebatarle al amor”.
85 millones de pesos para partidos
Para que todo este engranaje exista, el Estado de Quintana Roo, a través del Instituto Electoral de Quintana Roo, destinó para este año que habrá elecciones 85 millones de pesos, repartidos en cada vez más partidos: Morena, PAN, PRD, PRI, Partido del Trabajo, Partido Verde, Confianza por Quintana Roo, MAS y, en el caso de que prospere el expediente que ya es estudiado en el Tribunal Electoral de Quintana Roo, Teqroo, podría sumarse al reparto de recursos, y también, al rediseño de la boleta electoral. Fuerza por Quintana Roo se consolidó en el proceso pasado y Redes Progresistas quedó en el olvido.
Botín de familias
La experiencia partidista en Quintana Roo refiere que estos partidos han sido un botín de familias: las candidaturas se reparten entre parejas (esposas o amantes) hijos y socios, reducidos grupos que, a través de ello, obtienen prerrogativas sin haber sentado alguna base para conformar sus propias banderas. Lo que ha quedado en evidencia es que buscan entrar al bloque a alianzas que cuentan con respaldo popular; en el caso de MAS y PES, en el bloque de Morena y Partido Verde; y en cuanto a Confianza, ya ingresó en el del PAN-PRD.
Los mismos de hace 20 años y la ilusión de las candidaturas independientes
La política en Quintana Roo gira, desde hace al menos 20 años, en torno a los mismos actores que se pasan de partidos como si fuese una feria, en la que nada más importa estar en la boleta o lograr un cargo para escalar.
Hace unos años aparecieron las candidaturas independientes que mitigaron, momentáneamente, el hartazgo social y el rechazo a los partidos, pero la misma partidocracia se encargó de poner la vara a saltar más alta, y son prácticamente una ilusión las candidaturas independientes, salvo en contadísimas circunstancias: la mayoría son políticos reciclados del mismo sistema.
Dos ciudadanos en Quintana Roo se registraron para la gubernatura que deberán reunir, hasta el 10 de febrero, casi 20 mil firmas de respaldo.
El desánimo de Silvio Rodríguez transformado en canción vuelve a transitar la elección de Quintana Roo, con chapulines, partidos reciclados y un sistema que debería replantear las reglas del juego, y que no siga replicando serpientes con estómagos voraces, que además del presupuesto, se tragan la esperanza de un electorado que creyó haber mandado al retiro a partidos que siguen multiplicándose, bajo las sombras.
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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.
Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.
Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.
Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.
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