Por Alfredo Pacheco

En términos de beneficios sociales, el proyecto Perfect Day de la naviera Royal Caribbean en Mahahual presenta debilidades estructurales que ameritan un análisis crítico desde una perspectiva social y de política pública. Sin esta visión se tiene una proyecto con una visión parcial a favor de grandes intereses económicos.

Uno de los principales puntos problemáticos es la ausencia de una participación ciudadana amplia y efectiva tanto en la fase de planteamiento de la iniciativa como en los mecanismos mediante los cuales la comunidad local se vería involucrada. La exclusión de la población en procesos de toma de decisiones limita la legitimidad del proyecto y su capacidad de influencia, reduciendo la posibilidad de que sus beneficios sean socialmente compartidos.

Por otra parte, la experiencia acumulada en Quintana Roo en materia de turismo masivo demuestra que la derrama económica, por sí sola, no garantiza mejoras sustantivas en la calidad de vida de la población local. Por el contrario, estos modelos han generado costos sociales persistentes, que se mantienen rezagados frente al crecimiento acelerado del sector turístico. En contraste, la experiencia práctica, así como estudios y experiencias locales, han evidenciado que los beneficios económicos llegan de manera más directa y equitativa a las comunidades cuando se promueven actividades turísticas no masivas, en las que los proveedores de servicios locales son los actores principales. Este tipo de modelos centrados en lo local tiende a reducir los costos sociales y ambientales, al tiempo que maximiza los beneficios comunitarios.

Un segundo aspecto crítico se relaciona con el funcionamiento actual del muelle de cruceros en Mahahual. Si bien este genera ciertos beneficios económicos para la población, estos representan una porción mínima en comparación con los ingresos totales que produce la infraestructura. Existe, además, en la práctica un monopolio de servicios asociado al muelle, que limita el acceso de otros prestadores locales, tanto en actividades turísticas como en el uso del espacio. A ello se suma la práctica recurrente y lógica de las navieras de priorizar la venta de sus propios tours, evitando recomendar opciones externas. Esta dinámica obliga a los turistas a salir del muelle por cuenta propia y a desplazarse hacia zonas que no cuentan con infraestructura adecuada de abordaje y comercialización, lo que ha generado históricamente conflictos entre taxistas y operadores turísticos locales.

Por otra parte, el incremento sostenido del turismo también debe analizarse en relación con su impacto sobre otros sistemas sociales y urbanos, como la vivienda, el drenaje, la educación y la salud pública. Desde el inicio del proyecto de cruceros en Mahahual, en 2005, estos ámbitos no han sido atendidos de manera integral, completa, ni suficiente. Ante este antecedente, resulta pertinente cuestionar qué cambios sustanciales podrían esperarse en el futuro, considerando que dichas problemáticas han permanecido sin resolverse durante casi dos décadas.

Asimismo, aunque se plantea que el proyecto generará empleo, no se ha diseñado con anticipación, una política pública educativa articulada que permita formar a la población local para cubrir la demanda de empleos especializados que se prevé. Esta falta de planeación incrementa el riesgo de que una parte significativa de los puestos de trabajo sea ocupada por personas provenientes de otras regiones, como ha ocurrido en experiencias previas, reproduciendo así dinámicas de exclusión laboral.

En conjunto, estos elementos permiten afirmar que el proyecto Perfect Day en Mahahual implica importantes riesgos a la comunidad. Incluso si se asumiera que los impactos ambientales pueden mitigarse o que son relativamente menores en compensación con sus beneficios económicos, la ausencia de cumplimiento de los protocolos legales correspondientes desde las etapas iniciales ya indica que el proyecto no se ha planteado con bases sólidas. No obstante, es en el ámbito social donde se concentran las mayores preocupaciones y donde existe una carencia de argumentos.

La historia del turismo en Quintana Roo nos ha enseñado que el incremento acelerado en el flujo de turistas necesita de una planificación gubernamental integralacompañada de inversiones públicas y condiciones sociales articuladas, que eviten reproducir las desigualdades que han caracterizado históricamente el desarrollo del turismo masivo en el estado. Sin estos elementos, el proyecto corre un alto riesgo de profundizar brechas sociales preexistentes en lugar de contribuir a un desarrollo local equitativo y sostenible.

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