Por Jaguar Negro
Es vox populi que Movimiento Ciudadano adolece de estancamiento estructural desde que cayó en manos del exsenador de Morena, José Luis Pech.
Hombre altamente formado y rígido, a la vez, sólo ha dado cabida en su círculo más próximo a familiares y amigos, al viejo estilo PRI, en el que también trabajó y del que recibió espacios y canongías. Su metodología de trabajo es bloquear gente y medir con su particular escala de valores a quiénes están aptos o no para ingresar al partido naranja, que ha tenido buenos resultados electorales en Chetumal y Tulum, no precisamente por esfuerzos del partido, sino por sus activos, como lo son Lidia Rojas y Jorge Portilla, respectivamente.
Desde el partido saben que Pech cumplió un ciclo y sería por demás sano un cambio de dirigencia para refrescar. Consultadas algunas fuentes, nos dicen que Jesús “Chucho” Pool y Layla Flores suenan como posibles activos. Él como un viejo político que viene del PRI y que podría sumar espacios y gestionar otros nuevos, y ella como una ascendente dirigente que hoy por hoy está a cargo de las mujeres naranjas en todo el estado. De otra forma, nos dicen que peligran esos dos activos mencionados, que podrían pasar a las filas de la 4T, en el caso de Portilla, donde estuvo y fue traicionado por el PT.
Así las cosas a pocos meses de las definiciones.




















