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Perfil | Norma Madero: se nos fue la mujer fuerte y valiente de los medios de Quintana Roo

Me tocó trabajar con ella durante poco más de dos años en los que aprendí del mundo editorial y cómo es enfrentar a los abusos del poder.

Por Luciano Núñez

Tras la muerte del periodista Joaquín Paredes en 2006 no pocos pensaron que su revista, pionera de corte político en Quintana Roo: Luces del Siglo, desaparecería sin más. No fue así sino todo lo contrario.

Además de sobrevivir tempestades causadas por dos gobernadores, Norma Madero, viuda de Paredes, la convirtió en periódico de referencia nacional y de resistencia ante los embates del poder.

Campañas de desprestigio

Me tocó trabajar con Norma y Agustín Ambriz poco más de dos años, a inicios de la década de 2010. Fue durante el gobierno de Roberto Borge que le enderezaron, a través de otros medios genuflexos y amarillentos, una campaña de desprestigio como no se había visto en el Estado. Un embate que no debe olvidarse ni repetirse.

Antes, el ex gobernador Félix González Canto intentó estrangular la revista con todos los medios posibles, algo que desencadenó una época de vacas flacas pero de buen periodismo. “La dama de los diezmos” fue un reportaje que descubrió el “mudos operandi” del mandatario para pedir porcentajes a las empresas contratadas. Norma tomó la decisión de enfrentarse tanto a Félix como a su poder transexenal a través de Borge, y lo hizo con valentía y siempre apegada a su norte como mujer de firmes convicciones.

Aún con sus errores, sin lugar a dudas, fue la mujer más fuerte de los medios de comunicación que ha tenido el estado; ha inspirado a muchas mujeres que intentan desarrollar su profesión en un ámbito en el que campean tanto el machismo como los viejos modelos. Fue una fuente de trabajo y resistencia para cientos de periodistas.

En lo personal me abrió las puertas de su casa y de su empresa, algo de lo que siempre estaré agradecido y nos profesamos un mutuo respeto y cariño. La pérdida de su señora madre dejó en ella un estado de indefensión del que no se pudo recuperar y, que sin dudas, afectó su salud hasta su temprana muerte, a los 53 años. Le sobreviven sus dos hijos.

Mi camino profesional fue emprender y fue ella quien, al poco tiempo, me envió el primer mensaje que fue un bálsamo para un emprender: “Bienvenido al mundo editorial. Éxitos”, me decía. Eso no se olvida Normita. Descansa en paz. Tu trabajo y tu valentía sin dudas han dejado huellas en Quintana Roo.