Pareciera que ha surgido una nueva clase política que intenta emular a los artistas que, subidos en Lamborghinis, con cadenas de oro y música con frases fáciles, han logrado captar a millones de seguidores y millones en sus cuentas bancarias. En la imagen, el regidor de Playa del Carmen, José Luis Toledo en la carrera Fórmula 1 en Mónaco.

El regidor José Luis Toledo Medina encendió el fin de semana las críticas desde las redes sociales y medios electrónicos, al mostrarse en la Fórmula 1, de Mónaco, haciendo gala de gastos suntuosos, mientras exige cuentas a la nueva administración de Playa del Carmen, que concentra la segunda posición en el número de pobres en la Entidad, con más de cien mil.

 

 

Luciano Núñez

Para el filósofo Byung-Chul Han lo bello es un fenómeno del lujo. “Lo necesario, que solo está vuelto a la menesterosidad, no es bello”, asegura porque, “donde lo que impera son las coerciones y las necesidades, no hay márgenes para el juego, que es constitutivo de lo bello”.

En ese mismo sentido, Immanuel Kant (Antropología en sentido pragmático) dice que la belleza de las flores se debe a un lujo que está libre de toda economía. “Es la expresión de un juego libre, sin coerción ni finalidad. Así es como se opone al trabajo y al negocio”.
En el sentido contrario, el escritor Jorge Luis Borges decía que el estilo lujoso le parecía sencillamente feo, una guarangada. “Un palacio es, quizás, no menos indefendible que un conventillo (cuartería). La idea del lujo me parece atroz y la idea de la miseria, también.
Yo pertenezco a la honesta clase media, que quiere equidistar del lujo y de la pobreza… El lujo me parece una vulgaridad”, dijo en una entrevista que le hiciera el escritor Mario Vargas Llosa, quien se asombró por la modestia en la que vivía el célebre escritor argentino.

En ese mismo hilo, es memorable la defensa que hace de la clase media el padre del personaje Robinson Cruseau, de la novela de Daniel Defoe, con tal de que su hijo no zarpe a la aventura.

Los suntuosos

Ayer, fue noticia local y hasta nacional, la presencia del regidor José Luis Toledo Medina en la carrera de Fórmula 1, en Mónaco, donde ostentó sin pudor un costoso reloj, anteojos, copa en mano y un traje de etiqueta. No menos escandalosos fueron (quizás sólo un poco menos) los viajes del diputado federal, Humberto Aldana, a Madrid, donde vistió zapatitos de lujo y fue a un evento en el que no tenía razón de ser su visita; todo ello, muy lejos de la austeridad republicana que predica su partido y que marca con vehemencia la presidenta Claudia Sheinbaum; al igual que el viaje en zona VIP del senador Gerardo Fernández Noroña quien, además, utilizó su poder para humillar a un abogado a pedirle disculpas públicas. Otro lujoso y ostentoso atropello de la 4T.

En enero pasado, el diputado federal, Humberto Aldana presumía desde España sus mocasines Louis Vuitton.

Poder

Pero ¿qué dice el diccionario sobre el lujo? Una de las primeras definiciones refiere que es “Abundancia en el adorno o en comodidades y objetos suntuosos”.

Y la pregunta es simple: “¿Eso es lo que esperamos de nuestros representantes? ¿Para eso pedían espacios en la escena del poder, para luego mostrarnos en sus redes sociales lo que pueden comprar con el dinero del erario público o sus negocios, hechos a la sombra del dinero público?

Si el papa Francisco dejó un legado fue justamente combatir la suntuosidad, el lujo y los autos de altísimo valor que tenía la iglesia. Si bien habrá quiénes, en un acto aspiracional, puedan comulgar con esta obscena demostración de acumulación de riquezas, en el ámbito político genera un profundo rechazo.

Se sabe que la familia Toledo-Medina ha amasado una boyante fortuna en Quintana Roo, desde hace muchos años, y que también ese paso no ha estado ajeno a la esfera política.

Su padre, Chano Toledo, quien abanderó muchas causas y fue primer alcalde del entonces Solidaridad, vestía de mezclilla y camisa corta. Infundía respeto, admiración y miles de adhesiones en su lucha por bajar los precios de la luz y el agua. ¿Qué le diría a su hijo sobre esta forma de mostrarse como figura pública?

¿Sabiendo que en el lujo también hay belleza, como lo afirman Chul Han, es la ostentación la mejor plataforma para hacer política?

De inicio, no se entiende por qué el regidor se alarmaba por los millones que, en sus cuentas, tiraría a la basura el municipio de Playa del Carmen para el cambio de nombre si, él mismo, hace gala de derroches mientras clama por recursos en el ámbito municipal.

Más allá de sus artificios, del lujo y de las declaraciones rimbombantes, ¿qué acciones concretas ha desarrollado para beneficio público?

Lambor y Coneval

Pareciera que ha surgido una clase política que intenta emular a los artistas que, subidos en Lamborghinis, con cadenas de oro y música con frases fáciles, han logrado captar a millones de seguidores y millones en sus cuentas bancarias.

La pregunta: ¿Necesita Quintana Roo políticos que presuman lujos, o políticos que vayan a las vastas zonas donde hay jóvenes que no estudian por falta de recursos, zonas donde no llega ni el agua no la mano del gobierno y donde existe un elevado porcentaje de pobres?

De acuerdo con datos de Coneval, Informe de pobreza y evaluación 2022, Playa del Carmen tenía hasta ese año, 114 mil pobres, la segunda concentración del todo el estado, superado por Cancún, con 323 mil.

En el difícil momento y contexto mundial que exige diálogos basados en la verdad, en la honestidad, en la razón, en la defensa de los derechos humanos, en la empatía con millones de mexicanos, ¿aporta algo este mensaje de ostentación?

No se trata de pretender tampoco que los políticos no hagan uso de su dinero, sobre todo si es lícitamente ganado, sino del mensaje que ello implica y el contexto. Quizás en Suiza nadie se espante por una escapada para ver la F1, pero México es un país con otras prioridades y amplias necesidades. ¿Dónde quedó la justa medianía de la clase servidora?

Días atrás dimitió el ministro de Agricultura de Japón, tras decir que él —en plena crisis de precios—tenía arroz gratis porque “se lo regalan sus simpatizantes”.

Ministro de Japón que dimitió al cargo.

En una sociedad coherente y avanzada en sus valores fundamentales, este tipo de mensajes tuvo una consecuencia rotunda: la renuncia, como ocurrió en ese país.

Aquí el escándalo durará una semana y nadie se ruborizará ni por las inclementes lapidaciones mediáticas ni de redes sociales ni de grupos políticos. La escena se repetirá porque nada pasa y todo sigue.

Dice también la RAE, en la quinta definición, que lujo también es una persona o cosa valiosa, excepcional o extraordinaria. Los políticos citados, pertenecen a la primera definición: cercana a los adornos, las comodidades y objetos suntuosos. O como decía Borges: la vulgaridad. Así vamos.

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