Por Luciano Núñez

A veces pareciera que estamos a la mitad de una novela, cuyo final, estamos escribiendo cada día. Hace unos años releí un llamativo artículo sobre el clásico de Hemingway, Adiós a las Armas, que devela que el autor hizo 47 finales, y claro, sólo se quedó con uno. Una de las ediciones que hizo su hijo, Patrick, puso al alcance del mundo esos finales alternativos que dan pista de lo que pensó el autor antes de escoger el final que la hace una de las joyas de la literatura. Es decir, esos finales ahora forman parte de la historia del libro y del libro mismo, si me lo permite.

Las tragedias

Pensaba en que siempre los personajes de esa trama hacen lo correcto, sin embargo, las tragedias se ciernen en sus vidas a lo largo de la historia en medio de la primera guerra mundial, que además de destruir, separa a las personas, como sucede ahora mismo con la pandemia. Pareciera que en la novela no hay nada que ayude a enderezar el curso de sus vidas. Es un tema que ha desvelado al pensamiento humano desde que el mundo es mundo: si está ya todo escrito o somos hacedores de nuestro destino. Quizás sólo podemos escoger el final, como lo hizo Hemingway.

La nueva normalidad

Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) | Twitter
Pedro Sánchez, presidente de España, habla de la nueva «normalidad».

Lo real es que el mundo después de la Primera y Segunda Guerra Mundial no fue el mismo, como tampoco lo será ahora después de la pandemia. El presidente español Pedro Sánchez ha llamado a este proceso la “Nueva Normalidad”. Durante muchos meses, no sabemos cuántos (pero sí seguramente hasta que se encuentre la vacuna), el mundo correrá por rieles diferentes. El trabajo no será igual: esta transición ha demostrado que las empresas pueden prescindir de ciertos espacios físicos y que el hacer un viaje de cientos de kilómetros para una reunión se puede acortar con una simple teleconferencia. Claro está: nada es tan personal como un encuentro de dos seres humanos.

Lo concluyente es que la “normalidad” será un nuevo modo de vida en el que la distancia marcará el pulso. Para cuando pase la pandemia ya habremos escogido un nuevo modo de ser, de pensar y de hacer.  Ahora bien: ¿Qué final estamos escribiendo? ¿Qué estamos construyendo en este impasse? Porque la vida continúa. En un lapso de 20 días, en Cancún, murieron 73 personas. Han contraído matrimonio otras 58 y han nacido 181. Es decir, son más que llegan al mundo que las que lo dejaron.

Hemingway apela en las páginas finales a una metáfora del tronco lleno de hormigas, que alguna vez tiró al fuego y dijo que allí encontró una ocasión única para hacer de mesías: retirando el tronco del fuego, pero no lo hizo. “Pero me contenté con rociar el tronco con el agua de un vaso… sólo sirvió para recalentar a las hormigas”.

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Actualmente director general de Grupo Pirámide.

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