La dirigencia del partido guinda quedó en manos de familiares directos o parejas sentimentales de las principales figuras y servidores públicos.
Por Jaguar Negro
Si el PRI acabó en el sótano electoral: con menos de 3 por ciento en el último proceso electoral, Morena demostró en su elección interna que puede superar cualquier margen de nepotismo e influyentismo.
El nuevo organigrama de la dirigencia quedó plagado de familiares y parejas de las nuevas figuras del partido guinda
Algo que no ha pasado desapercibido para el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, que ya dio sentencia en su “Mañanera”, y calificó de “inmoral” y “no equitativo el proceso”.
Un pésimo arranque para la nueva dirigencia que acompañará a la próxima administración de Mara Lezama.
Sin pruritos
La nueva dirigente, Johana Acosta es nada más y nada menos que la pareja de la alcaldesa de Felipe Carrillo Puerto, Mary Hernández; Eduardo Basurto, pareja de Juanita Alonso, alcaldesa de Cozumel; Bernardo García, hombre del círculo de la diputada Anahí González; Cristina Batun, secretaria de la mujer es hermana del diputado Alberto Batun y Jissel Castro es incondicional de la diputada Mildred Ávila y David Hernández, esposo de Yensunni Martínez, presidenta de Chetumal.
Contra el discurso de austeridad, los neo-morenos han demostrado que poco importa el dispendio; y ahora, contra el discurso del nepotismo del PRI, han dejado constancia que poco importan las formas.
¿Qué dirán quienes votaron por una transformación y ven que todo cambió para quedar igual o peor?




















