
Por Jaguar Negro
Pasado el proceso electoral, en el que el PRI no pudo resucitar del “bajo cero” ni con respiración artificial ni compra de estructuras para alcanzar el 3 por ciento en la elección de gubernatura, que encabezó Leslie Hendricks, la hija del ex gobernador estaría ya con las maletas listas para irse al partido de moda: el Partido Verde, donde ya están los cruzados de Morena, ex joaquinistas, panistas y perredistas desencantados.
Lo conflictivo, o más bien, traumática paradoja del asunto, es que la partida (juicios de por medio) de Judith Rodríguez Villanueva, del PRI al Verde, se dio justamente por el duro enfrentamiento con el grupo Hendricks, que se quedó con las áreas más estratégicas de lo que queda del partido. De hecho, abrazó las candidaturas y organismos que forman parte de la viaja tradición del PRI, como el ONMPRI.
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Rodríguez Villanueva, antes Secretaria General del Comité Directivo Estatal, enderezó juicio por violencia política de género y terminó ganando: Candy Ayuso, entonces presidenta y José Alonso Ovando, nuevo secretario, tuvieron que ofrecer disculpas por la munición gruesa que dispensaron en redes sociales y hacia el interior del instituto político, con comunicado incluido.
Ahora resulta que, ya instalada en el verde, Judith se volvería a ver con Leslie, que ya constató en carne propia que ya no es por el PRI. Días atrás estuvo con la ex priístas y ahora diputada del Verde, Susana Hurtado que le mostró cómo se hace la ruta. Giros de la política. Y si muchos pensaban que Morena era el nuevo PRI, el Verde no toca mal las rancheras.




















