Debido a que el objetivo de crear la Jucopo no era más que extender el poder el poder del PAN, ante la supremacía electoral de Morena, este mecanismo, que es un símil del Congreso de la Unión, despertó guerras internas, parálisis administrativa, ambición y codicia.

Luciano Núñez

 

 

Por Luciano Núñez

 

“Un reinado del terror que por momentos pareciera ser una farsa”, escribió Graham Greene en su ensayo sobre Haití. Y explica que la farsa es el absurdo de la maldad. El país caribeño sirvió como escenario para su obra Los Comediantes, en la que describe a hombres de negocios y embajadores extranjeros, entremezcla el vudú, y cuyo resultado es un “colorido y simpático espectáculo de terror”.

Dos legislaturas con el formato de Junta de Coordinación Política, Jucopo, han sido suficientes para despertar escenas propias de Los Comediantes, donde se entremezclan codicia, ambición, inoperatividad y la soberbia.

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Graham Greene, autor británico.

La primera escena comienza cuando la actual legislatura intentó tomar posesión con una ley derogada. Hubo violencia y caos. A la postre, sin liderazgo claro en Morena, se formó un motín y comenzaron las luchas internas por la presidencia (¡al menos de un año de la Jucopo!), lo cual, provocó parálisis administrativa y un retraso de más de 400 iniciativas que esperan en cajones, al menos, ser leídas. Es por ello que no son pocas las voces que piden analizar, a fondo, si este mecanismo para democratizar el poder legislativo no resultó más que un caos y un retroceso: quizás el motor era demasiado grande para la carrocería. Exigía la Jucopo altura política y civilidad, requisitos que no afloraron en nuestros representantes.

La idea era democratizar el poder legislativo con la rotación de las tres primeras fuerzas en la presidencia. El autor de esta reforma (promesa de campaña de 2016) es Eduardo Martínez Arcila, quien se auto-adjudicó la muerte de la Gran Comisión durante su ejercicio y goce de tres años, sin embargo, para todos, no era más que una evidente forma de extender su reinado, dado que ya había números adversos al PAN-PRD en la antesala de la elección de 2019, cuando Morena ganó casi todos los distritos.

Gracias al nuevo esquema de Jucopo el PAN volvió a tener un año de presidencia en el Congreso, justo el de salida de gobierno.

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Una de las legislaturas más caras del país

El Observatorio Legislativo, que preside Eduardo Galaviz, dijo que el instrumento no era malo, sino su puesta en práctica. Siguen sin transparentarse las famosas “ayudas sociales” por casi 100 millones de pesos, cuya tarea No corresponde al legislativo, uno de los más caros e improductivos del país, con 450 millones de pesos por año.

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Se quedó solo. Eduardo Martínez Arcila ejerció tres años la Gran Comisión desde 2016 a 2019, e influyó para que Reyna Durán lo fuera un año por Morena. Además, le tocó nuevamente este último año de cierre de gobierno. El PAN acabó como tercera fuerza después de haber ganado en proceso pasado.

Ahora bien, la debacle de Arcila tiene varios frentes a saber. Por un lado, puso en contra muchos panistas fundadores que ahora son Neo-morenistas, a los cuales, se encargó de borrar del mapa azul: Sergio Bolio, quien le dio un espacio como su asesor cuando fue diputado, José Hadad, Mario Rivero Leal, en Chetumal, Patricia Sánchez y hasta Juan Carlos Pallares, a quien traicionó para ser nuevamente diputado plurinominal (se ubicó incluso para ser pluri federal y por poco no lo alcanzó).

Desplante al gobernador

Pero acaso el desplante peor fue con el gobernador, Carlos Joaquín, gracias a quien llegaron al poder: le negó el espacio para Yohanet Torres, quien se pasó al Partido Verde y estará en la próxima legislatura, pese a Arcila.

Acorralado por varios frentes, su última jugada, en eso que Greene describe como un absurdo, ubica de última hora a allegados y amigos en plazas sindicalizadas “express” del Congreso para evitar que sean despedidos en la XVII legislatura. Burdo.  “Yo lo conocí cuando en su casa de Santa Fé nos invitaba y teníamos que sentarnos en blocks”, dice una ex panista, relegada por el diputado presidente de Jucopo.

“Ha sido una decepción total para el panismo y para quienes le ayudamos a construir en 2016”, dice otra fuente. Incluso, fue “coach” de Reina Durán para que ella fuera presienta de la Jucopo, a quien hasta afilió al PAN, y ahora, viendo el tamaño del naufragio, ella intenta volver a Morena. Demasiado tarde.

En resumen

Reyna Durán, después de su paso por Jucopo se fue al PAN con Arcila, quien la asesoró para llegar al poder del Congreso.

De los últimos seis años de legislatura, Arcila tuvo el poder absoluto en cuatro, más otro como primer asesor de Durán. Dicen que en el gobierno entrante en septiembre hay ánimo de revisión, aseguran desde los primeros círculos de Morena. ¿Qué encontrarán? Indicios e irregularidades hay por varios frentes.

No pasaron desapercibidos

Gustavo Miranda
Gustavo Miranda, del Partido Verde, en su paso por Jucopo implementó la tecnología «blockchain», con erogaciones que dejaron más para el asombro y que fueron desechadas por la actual presidencia.

No crean señoras y señores diputados: nos damos cuenta. Intentaron una reelección hasta por 12 años (fracasó por la férrea oposición ciudadana); hicieron leyes que la Suprema Corte tuvo que corregir; legislaron a espaldas de los grupos feministas; no se redujeron el sueldo durante pandemia y hasta compraron tecnología blockchain para un estado que clamaba por más empleos y alimentos en una de las peores crisis económicas del mundo.

La última bufonada fue la de un diputado que quiso poner, en letras doradas, el nombre de Mara Lezama en el muro legislativo. De este tamaño y lo que omito no es poco.

Sin embargo, y como colofón, modificaron la ley para que una compañera (contra la Ley de servidores públicos federal y estatal), pudiera ser electa como presidenta de Comisión Estatal de los Derechos Humanos. Es decir, legislaron para beneficio propio, y además, lo ocultaron.

Más que una farsa (que requiere de cierto vuelo) pareciera una comedia de bajo presupuesto, una sit-com para pasar la tarde y olvidarla en la siguiente. Pero fueron seis años. Y como toda obra, aunque patética, deja una enseñanza clara del caos que propinó al Estado. Cualquiera que venga será mejor.

Ansiamos que la próxima legislatura pueda ofrecer, más que una parodia, una obra que como ciudadanos podamos disfrutar sin llamarnos al llanto o a la carcajada de estos «actores», además, faltistas.

El escritor británico decía que, “cerca de la farsa está la tragedia”. Y rondó cerca de esta legislatura. Con urgencia que baje el telón.

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* Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina. Postgrado de Opinión Pública por FLACSO y diplomado de géneros periodísticos en La Salle, Cancún.

Trabajó en medios de comunicación de Argentina y México y publicó los libros Voces que Vuelven y Tan Lejos y Otra Vez en Casa.

Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún y Solidaridad, Playa del Carmen.  

Actualmente es director general de Grupo Pirámide y Vértice.

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