Odette Alonso
BALCÓN AL MAR
Llego a tus costas
como al reverso menos cruel de la moneda
y tengo todo el tiempo para amarte
aunque el amor no sea más que alguna carta
a veces una espera.
Me desvisto en el muelle
me deslumbro
tiendo mi mano para hallar otra respuesta
y allí estás tú
allí vuelvo a encontrarte
toda tu firme voluntad sobre mis huesos.
La Habana
al otro lado
es una mancha
una extensa muchacha de luces en la espalda
siempre llena de veredas y centauros.
Porque no soy igual a los demás es que te amo
cuando la muerte es una rosa de los vientos
un golpe de suerte
una limpia palmada sobre el hombro.
Porque no soy igual a los demás es que te canto
que asciende mi canción buscando un puerto
un balcón frente al mar
donde dejar mi mano
donde dejar toda mi voz a buen recaudo
sobre el reverso menos cruel de la moneda.
VISITACIONES
El ángel viene a probar mi tristeza
a compartir la cama donde apenas despierto
y hacerme sonreír con su caricia.
Viene a decirme amor
a decirme mañana aunque te duela el frío.
No tengo más verdad ni más luz ni más sueño.
El amor es también esa fruta que ahoga
ese extraño optimismo
sólo una luz
y me sostengo de ella no sé cómo.
El ángel viene a probar de mi esperanza
a saber que es de pocos.
llora conmigo
hacemos el amor pero no hay tiempo
tampoco es permitido amar a un ángel
aunque diga que sí y alce la mano.
Viene a hacerme feliz
dice la verdad aunque nos cueste todo
pero lo hago dudas y me arrepiento.
Entonces tengo frío
no hay sábana capaz de protegerme
me quiero despertar y hallarme sola.
Si no fuera esa luz
una torpe manera de engañarme a mí misma.
Si el ángel existiera.
Si se pudiera hallar el lado más humano del espanto.
EXTRAÑOS EN LA CIUDAD
Ellos nos vieron con sus ojos de vidrio
algo nos delataba nos declaraba inmunes
éramos dos extraños en la ciudad neutral y lo sabían.
Qué podían hacer
las ciudades neutrales son un banco de arena indiferente
una llanura virgen.
Nadie levanta su dedo ante el viajero
nadie acusa al que pasa sin dejar una huella.
Ellos nos vieron
así nos desnudamos en todas las paredes
nos sacamos el alma como una tela blanca
y sonreímos.
Qué suerte los extraños en la ciudad neutral
qué suerte el horizonte de verde promontorio.
Así debiera ser la libertad
un desandar las calles y luego el cuerpo amado
sin el ojo pendiente ni la señal de alarma.
La paciencia nos trajo
la paciencia que acaba al medio del domingo.
La paciencia son dos que esperan para amarse
otra ciudad neutral donde nadie los sepa
donde ningún vecino y ninguna ventana
donde todos nos miren con sus ojos de vidrio.
INTERLUDIO PARA HACER EL AMOR CONTIGO
Ven a vaciar tus copas de amor en mi camino
Pablo Neruda
Hace un año
tu cuerpo ardía en plena madrugada
como un sorbo de tiempo.
Hace un año me daba a tus indicios
llama gloriosa entre mis pobres dedos
y el corazón lanzando bocanadas.
Dónde estarás
que te siento empinarte
curando mi manía de atesorar destellos
en las grietas profundas de esta flora
iluminando mi vieja soledad
mis catacumbas
mi soliloquio de poeta triste.
A veces pienso que la suerte es un chillido
un átomo atrapable el hueco de mis manos.
Dónde estarás en esta madrugada
que el reloj puede treparme por las piernas
y me alegra que te apropies de todos mis sentidos
aunque al final el arpegio se despeñe
como una lluvia
de señales
mudas.
Dónde estarán ahora
esa canción
la huella de una calle
que buscaba campanas en todos los espejos
un aguijón azul en todas las coordenadas.
Odette Alonso (Santiago de Cuba, 1964) Ha publicado, entre otros libros: Enigma de la sed, Historias para el desayuno, Palabra del que vuelve, Linternas… En 1999, ganó el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén, en México, país donde vive.

