Wisława Szymborska
EL VIEJO CANTANTE
Él canta hoy así: trala tra la.
Y yo cantaba así: trala tra la.
¿Oye usted la diferencia?
Y en lugar de ponerse aquí se pone aquí
y mira hacia allá y no hacia allá,
aunque desde allí y no desde allí
venía corriendo
–no como ahora pampa rampa pam,
sino sencillamente pampa rampa pam–
lo inolvidable Tschubeck-Bombonieri,
sólo que
¿quién la recuerda?
ENCUENTRO INESPERADO
Somos muy amables el uno con el otro,
decimos que es bonito encontrarse después de tantos años.
Nuestros tigres beben leche.
Nuestros azores van a pie.
Nuestros tiburones se ahogan en el agua.
Nuestros lobos bostezan ante una jaula vacía.
Nuestras víboras se han sacudido los relámpagos;
los monos, la inspiración; los pavos reales, las plumas.
¡Cuánto hace que dejaron nuestro pelo los murciélagos!
Callamos sin terminar la frase,
sonriendo sin remedio.
Nuestras personas
no saben cómo hablarse.
A MI CORAZÓN EL DOMINGO
Gracias te doy, corazón mío,
por no quejarte, por ir y venir
sin premios, sin halagos,
por diligencia innata.
Tienes setenta merecimientos por minuto.
Cada una de tus sístoles
es como empujar una barca
hacia alta mar,
en un viaje alrededor del mundo.
Gracias te doy, corazón mío,
porque una y otra vez
me extraes del todo,
y sigo separada hasta en el sueño.
Cuidas de que no me sueñe al vuelo,
y hasta el extremo de un vuelo
para el que no se necesitan alas.
Gracias te doy, corazón mío,
por haberme despertado de nuevo,
y aunque es domingo,
día de descanso,
bajo mis costillas
continúa el movimiento de un día laboral.
Wisława Szymborska (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012). Poeta, ensayista y traductora polaca, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 1996. Figuran entre sus libros Cien alegrías, Todo caso, Gran número, Gente en el puente, Fin y principio.
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