Alfonso Cortés
VENTANA
Un trozo de azul tiene mayor
intensidad que todo el cielo,
yo siento que allí vive, a flor
del éxtasis feliz, mi anhelo.
Un viento de espíritus pasa
muy lejos, desde mi ventana,
dando un aire en que despedaza
su carne una angelical diana.
Y en la alegría de los gestos,
ebrios de azur, que se derraman…,
siento bullir locos pretextos,
que estando aquí ¡de allá me llaman!
FUGA DE OTOÑO
Aquí todo, hasta el tiempo se hace espacio.
En los viejos caminos nuestra voz yerra como un olvido,
y a un éter lleno de recuerdos, se ha salido
de nosotros el alma, para vernos de lejos.
El cielo es como un fiel recuerdo de colores
en que tú arremolinas, luz sonora, tus vientos;
la loca de la tarde hunde sus pensamientos
de luz, en la epidermis de seda de las flores.
Yo hilaré con el blanco vellón de los vésperos,
horas de amor sutiles, concisas y espaciosas,
viendo venir las pálidas parejas amorosas
en la convalecencia feliz de los senderos.
Y si vas a fugarte, Otoño, dulce paje
de mi amada autumnal, húndete ante mis ojos,
acosado, en los llanos de los ocasos rojos,
por las ágiles piernas de una ninfa salvaje.
AIRE
Suena un aire de niño tras las tapias, la plaza
trae patrullas de éxtasis antiguos a mi casa.
Cuando el aire de niño, con pasitos cansados,
rueda con el oboe que muere en los tejados,
y puebla de éxtasis crepuscular
el jardín, lleno de congojas,
que tiene deseos de hablar
palabras dichas entre hojas…
Mientras retuercen en la bruma
locos y alegres movimientos
los blancos pliegues de la espuma
del alma, al roce de los vientos…
Alfonso Cortés (León, Nicaragua, 1893-1969). Pertenece al movimiento de postmodernista en Centroamérica y demuestra una gran influencia del simbolismo francés de Mallarmé. Son algunos de sus libros La odisea del istmo, La música de la existencia, Tardes de oro y Las siete antorchas del sol.
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