
Carilda Oliver Labra
ME DESORDENO, AMOR
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada,
y acaso sin estar enamorada:
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada,
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
TE BORRARÉ
Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o un gesto de descaro.
Te borraré leyendo metafísica,
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.
Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.
Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte,
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!
MUCHACHO LOCO
Muchacho loco: cuando me miras
con disimulo de arriba abajo,
siento que arrancas tiras y tiras
de mi refajo…
Muchacho cuerdo: cuando me tocas,
como al descuido la mano, a veces,
siento que creces
y que en la carne te sobran bocas.
Carilda Oliver Labra (Matanzas, Cuba, 1922-2018), reconocida poetisa que escandalizó y enamoró a partes iguales con una vida y una obra marcadas por la irreverencia. Son algunos de sus libros Al sur de mi garganta, Memoria de la fiebre, Las sílabas y el tiempo, Desaparece el polvo, Los huesos alumbrados y Se me ha perdido un hombre.
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