Charles Bukowski
¿CÓMO SER UN GRAN ESCRITOR?
Tienes que cogerte a muchas mujeres,
bellas mujeres,
y escribir algunos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Ve al hipódromo
por lo menos una vez a la semana
y gana si es posible.
Aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
No olvides tu Brahms,
tu Bach y tu cerveza.
No hagas demasiado ejercicio.
Duerme hasta el mediodía.
Evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa a tiempo.
Acuérdate de que no hay
un pedazo de culo en este mundo
que valga más de cincuenta dólares.
Si tienes capacidad de amar,
ámate a ti mismo primero,
pero siempre sé consciente
de la posibilidad de la total derrota,
ya sea por buenas o malas razones.
Un sabor temprano de la muerte
no es necesariamente una mala cosa.
Aléjate de las iglesias, los bares y los museos
y, como las arañas, sé paciente.
El tiempo es la cruz de todos.
Más el exilio,
la derrota,
la traición,
toda esa basura.
Quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
Una amante continua.
Consigue una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen,
más allá de tu ventana,
dale duro a esa cosa,
dale duro.
Haz de eso una pelea de peso pesado.
Haz como el toro en la primer embestida
y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoyevski, Hamsun.
Si crees que no se volvieron locos
en habitaciones minúsculas,
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres,
sin comida,
sin esperanza…,
entonces no estás listo.
Toma más cerveza.
Hay tiempo.
y si no hay,
eso también está bien.
¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?
Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir,
como cualquier otro,
olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
Si primero tienes que leérselo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
No seas como tantos escritores,
no seas como tantas miles de personas
que se llaman a sí mismas escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo
y seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino
y nunca lo hubo.
ABRAZA LA OSCURIDAD
La confusión es el dios,
la locura es el dios,
la paz permanente de la vida
es la paz permanente de la muerte.
La agonía puede matar
o puede sustentar la vida,
pero la paz es siempre horrible.
La paz es la peor cosa
caminando,
hablando,
sonriendo,
pareciendo ser.
No olvides las aceras,
las putas,
la traición,
el gusano en la manzana,
los bares, las cárceles
los suicidios de los amantes.
Aquí está América,
hemos asesinado a un presidente y a su hermano,
otro presidente ha renunciado.
La gente que cree en la política
es como la gente que cree en Dios,
succionan el viento a través
de popotes doblados.
No hay ningún dios,
no hay ninguna política,
no hay paz,
no hay amor.
No hay ningún control,
no hay ningún plan
Aléjate de Dios,
mantente perturbado.
Charles Bukowski (Andernach, Alemania, 1920-Los Ángeles, Estados Unidos, 1994). Escritor estadounidense de relatos, novelas y poemas; representante del realismo sucio y considerado como un «poeta maldito», debido a su excesivo alcoholismo, pobreza y bohemia. Entre sus libros figuran Cartero, Factótum, Mujeres, La senda del perdedor, Hollywood y Pulp.
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