Emily Dickinson

Podría estar más sola sin mi soledad…

Podría estar más sola sin mi soledad,

tan habituada estoy a mi destino,

tal vez la otra paz

podría interrumpir la oscuridad

y llenar el pequeño cuarto,

demasiado exiguo en su medida

para contener el sacramento de él.

No estoy habituada a la esperanza,

podría entrometerse en su dulce ostentación,

violar el lugar ordenado para el sufrimiento.

Sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,

que conquistar mi azul península,

perecer de deleite.

Poema 128

Dame el ocaso en una copa,

enumérame los frascos de la mañana

y dime cuánto hay de rocío,

dime cuán lejos la mañana salta,

dime a qué hora duerme el tejedor

que tejió el espacio azul.

 

Escríbeme cuántas notas habrá

en el nuevo éxtasis del tordo

entre asombradas ramas,

cuántos caminos recorre la tortuga,

cuántas copas la abeja comparte,

disoluta del rocío.

 

También, ¿quién puso la base del arco iris?

También, ¿quién guía las esferas dóciles

por juncos de azul flexible?

¿Qué dedos atan las estalactitas,

quién cuenta la plata de la noche

para saber si nadie está en deuda?

 

¿Quién edificó esta casita albana

y cerró herméticamente las ventanas

que mi espíritu no puede ver?

¿Quién me dejará salir un día de gala

con implementos de vuelo,

fugaz pomposidad?

En mi flor me he escondido

En mi flor me he escondido

para que, si en el pecho me llevases,

sin sospecharlo tú también allí estuvieras…

Y sabrán lo demás sólo los ángeles.

En mi flor me he escondido

para que, al deslizarme de tu vaso,

tú, sin saberlo, sientas

casi la soledad que te he dejado.

Emily Dickinson (Amherst, 1830-Amherst, 1886). Escritora emblemática de Estados Unidos. Son algunos de sus libros El sabueso solo: poemas de toda una vida, Otros poemas de Emily Dickinson y Cartas de Emily Dickinson.

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