Safo

Desde Creta ven, Afrodita, aquí,

a este sacro templo, que un bello bosque

de manzanos hay, y el incienso humea

ya en los altares;

suena fresca el agua por los renuevos

y las rosas dan al lugar su sombra,

y un profundo sueño de entre sus hojas

trémulas baja;

pasto de caballos, el prado aquí

lleno está de flores de primavera

y las brisas soplan oliendo a miel…

Ven, Chipriota, y cíñete con guirnaldas

y en las copas de oro con linda gracia

a la fiesta unido el divino néctar

échanos luego.

***

…y te invito, Abantis, a que ahora cantes

de Gongula tú y en tu mano el arpa:

¡cómo ya el deseo a redor revuela

de ti, mi bella!,

pues con sólo ver su pequeña capa

sientes ya el hechizo, y yo lo gozo,

que es la diosa misma nacida en Chipre

quien te reprocha…

 

Cuando rezo…

esa palabra…

yo quiero…

***

… y la noche entera con sus canciones

celebrando pasan tu amor las jóvenes

y a la casadita con mil violetas

en su regazo.

 

Venga, arriba, novio; salir ahora

con los mozos toca. Que así podremos

ver hoy menos sueño que los pardales

gorgoriteantes.

***

…otra chica no habrá,

creo, jamás,

viendo la luz del sol,

que se pueda decir

que en su saber

se te parezca a ti…

***

Como la dulce manzana rojea en la rama más alta,

alta en la más alta punta, y la olvidan los cosechadores.

Ah, pero no es que la olviden, sino que alcanzarla no pueden.

Safo (Lesbos, Grecia, 650/610 a. C.-Léucade, 580 a. C.). Fue una poetisa griega de la época arcaica. Más tarde los comentaristas griegos la incluyeron en la lista de los «nueve poetas líricos». Platón la definió como “La décima musa”.

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