Luciano Núñez

 

México se encamina a convertirse en un país asistencialista como lo es Argentina. El asistencialismo es una práctica que tiene como origen la gran desigualdad entre los que más tienen y los que no tienen casi nada. Asistencialismo viene del vocablo asistir, del latín assistĕre ‘detenerse junto a’.

Casi en llamas

Cuando la Argentina estaba en llamas en 2001, con una sucesión inverosímil de presidentes después de la fuga en helicóptero de Fernando De la Rúa; Eduardo Dualde se quedó en el poder para equilibrar el barco que estaba en proceso de hundimiento. Dijo que había que remediar lo urgente, y lo urgente es lo primario: decretó que todas las empresas privadas incrementen un 30 por ciento del sueldo a los trabajadores. Las respuestas fueron encarnizadas, pero el argumento era evitar que los saqueos se detengan. No había otra forma: había que asistir y con firmeza.

Esta acción gubernamental tiene raíces añejas y hubo de instalarse en una Argentina siempre asolada por la desigualdad, que ha tocado techos de 40 por ciento de pobreza, cuando en los años 50 llegó a estar entre la quinta potencia mundial, claro está, después de la Segunda Guerra Mundial, cuando todo estaba en escombros.

Becas y más becas…

Siempre ha sido materia de polémica el asistencialismo. En Argentina primero fueron las becas escolares (siempre y cuando los niños tuvieran asistencia verificada al centro educativo), luego, el pago por el simple hecho de tener un hijo; después por tener más de 60 años; por no estar trabajando y así… Solo faltó la beca por existir.

Imagen relacionada
Mauricio Macri, presidente de Argentina. Foto: (Página 12)

El gobierno Kirchnerista duró 12 años en el gobierno hasta que Mauricio Macri ganó en 2015 el pasado proceso presidencial, cuando la corrupción lo corría todo. Sin embargo, con todo y promesas, el ex presidente de Boca Juniors tampoco eliminar la práctica del asistencialismo donde se encontraron, eso sí, nidos ramificados de corrupción. Personas con supuestas discapacidades físicas que cobraban por miles estando plenamente saludables. Los abusos fueron muchos y eso se tradujo en hartazgo.

Kirchnerismo en México

Funcionarios y allegados del círculo rojo de Andrés Manuel López Obrador han mantenido recientemente reuniones con el ex Secretario de Economía de Argentina, Axel Kicillof, joven brillante que fue de los pocos que no terminó en la cárcel, como sí buena parte del gabinete de Cristina Kirchner, entre ellos, su vicepresidente, Amado Boudou.

No sería extraño que la llegada de Kicillof sea para gestar alianzas. El economista ha sido un enérgico crítico del neoliberalismo, como también AMLO ha repetido en tantas conferencias. A  finales de año habrá elecciones en el país futbolero y la visita no es para nada inocente. Todo indica que Cristina Kirchner será nuevamente candidata. Recientemente ha revolucionado el ámbito político con la aparición de su libro, “Sinceramente”, que tiene ya cuarto de millón de copias vendidas.

¿Qué pasó con el asistencialismo?

Para no extenderme demasiado en asuntos históricos y políticos. La pregunta obligada es: ¿Qué pasó con el asistencialismo en Argentina?

Ha sido duramente criticado, pero lo cierto es que los índices macro-económicos mejoraron durante esta etapa, la protección de la economía interna alentó a las empresas locales, algo que contrasta con la política llevada adelante por Mauricio Macri, quien ha cumplido con meter a los corruptos a la cárcel, pero la inflación desenfrenada, el dólar casi a 50 pesos y la desaceleración de la economía, con cerca de mil puntos en el riesgo país, han hecho que exista un movimiento de “arrepentidos” de haberle confiado las riendas del país.

Trabajo vs. holgazanería  

México es un país esencialmente trabajador. Su fuerza laboral es codiciada en Estados Unidos y será toda una complejidad la transición comenzar a ser parte del asistencialismo. En redes sociales han salido cientos de memes criticando el mal uso de estos recursos.

En síntesis

Si las becas están encaminadas a la educación, a asistir a quienes todavía no encuentran trabajo (como sucede en Europa); y si la corrupción -tan arraigada en nuestros países- no comienza a hacer de ellas un botín político electoral, la asistencia puede ser un bálsamo, un “detenerse junto a”.

La experiencia sudamericana nos dice que el resultado ha sido también la polarización: familias que no podían celebrar juntas un festejo a raíz de las cruentas discusiones políticas; sobre todo, quienes critican a los que reciben dinero gubernamental bajo el argumento de fomentar la holgazanería.

Si AMLO logra explicar, como tan bien lo ha hecho con otros temas, para qué sirve el asistencialismo en momentos de tanta violencia, de tanto empleo informal, el camino es alentador; de otro modo, la división y la polarización son un desenlace seguro. Y si logra hacer del asistencialismo sea una palanca para su despegue, México será otro.

******

(*) Es técnico en Periodismo y licenciado en Comunicación Social, con postgrado en Opinión Pública por FLACSO y diplomados en La Salle Cancún.

Trabajó en El Siglo de Tucumán, Argentina; agencia EFE México, Luces del Siglo y Periódico Quequi. Fue director de Comunicación Social en Benito Juárez, Cancún.

Co-Fundador de Revista Dos Puntos y director general de Grupo Pirámide.

Nadería anterior…

Naderías Totales | Francia conquistó el mercado del agua en Latinoamérica | PROFECO comprobó que Aguakán factura aire por agua

 

Síguenos en Google News Únete a nuestro grupo de WhatsApp