Al inicio del presente año, la inflación anual en el país continuó mandando señales de “estabilidad”, sin embargo, algunos estados mostraron tendencias contrarias en su nivel de precios.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) creció 3.77% a tasa anual durante la primera quincena de enero del 2026.
Si bien este resultado significó romper la racha de dos quincenas con desaceleración, también representó hilar desde la primera quincena de julio del 2024 una tasa por debajo 4%, es decir, se encuentra en el rango de Banco de México (Banxico), que es de 3% +/- un punto porcentual.
No obstante, de las 32 entidades federativas de México, 12 presentaron una inflación anual por encima de la meta de la política monetaria del país, lo que simboliza que el poder adquisitivo de las familias de estos estados es menor que en el resto del territorio nacional.
Quintana Roo fue el estado con el mayor nivel inflacionario, de 4.90% en la primera mitad de enero del presente año, consiguiendo dos meses seguidos con esta tendencia.
Le siguieron Oaxaca (4.64%), Campeche (4.43%), Jalisco (4.40%), Ciudad de México (4.39%), Nayarit (4.28%), Aguascalientes (4.20%), San Luis Potosí (4.18%), Estado de México (4.16%), Michoacán (4.11%), Yucatán (4.06%) y Tamaulipas (4.05 por ciento).
Para Banco Base, la inflación general en México se ha mantenido por debajo de 4% desde la primera quincena de julio del 2024, pero esto debe tomarse con cautela, pues esta “estabilidad” proviene de la baja inflación no subyacente, mientras que el componente subyacente, que es el que determina la trayectoria de inflación en el mediano y largo plazo, no muestra señales claras de desaceleración.
“Contrario al componente no subyacente, esta inflación se mantiene alta y la última vez que se mantuvo por debajo de 4% fue de la primera quincena de septiembre del 2024 a la primera quincena de mayo del 2025. Dicho todo lo anterior, es importante recordar que la inflación no subyacente contiene los elementos con precios más volátiles y un repunte de este componente llevaría a la inflación general a ubicarse nuevamente por encima de 4%”, señala.
Añade que a esto último se suman otros riesgos que podrían contribuir a mayores presiones inflacionarias en México, como el incremento de 13% al salario mínimo, la imposición de aranceles de hasta 50% a las importaciones provenientes de países con los que México no tiene un tratado comercial y el impulso adicional en la inflación de servicios durante el verano por la Copa Mundial de fútbol. Con información de El Economista.




















