A finales de mes Tulum celebrará un nuevo aniversario, el festejo tendrá, para muchos, un sabor amargo a la luz de los erráticos vaivenes de la administración que preside Diego Castañón.

De ser unos de los municipios de mayor crecimiento, los fraudes inmobiliarios, la seguridad pública por los suelos y la falta de infraestructura, han hecho que el próximo aniversario tenga más sabor amargo que dulce.

Luciano Núñez

A finales de mes Tulum celebrará un nuevo aniversario desde su creación en 2008 para convertirse en el onceavo municipio. El festejo tendrá, para muchos, un sabor amargo a la luz de los erráticos vaivenes de la administración que preside Diego Castañón, verdecologista transfigurado en neo- Moreno.

De ser uno de los municipios con mayor crecimiento en cuanto al precio promedio de alojamiento, las políticas públicas han mellado la frescura que supo tener el ambiente chic-tuluminati, que años atrás prendió los reflectores del mundo turístico. Son factores, muchos, que tienen que ver directamente con decisiones políticas.

Estafas y crecimiento sin control ni legalidad

Por un lado, existe un descontrol en las licencias de construcción. Especialistas en el desarrollo urbano y ambientalistas, aseguran que al menos 300 desarrollos se erigen sin ningún tipo de permiso: ni siquiera una carpeta básica. El escándalo llegó a estafas internacionales que fueron publicadas en su momento en este portal y en el prestigioso portal Blommberg de Estados Unidos. Ahí están los testimonios de quienes perdieron todos sus ahorros por apostar a un destino que parecía brindar seguridad y acabó en el colapso de la burbuja inmobiliaria de Tulum, donde hoy, los cuartos en renta sobran y los precios se han ido abaratando. El cierre de negocios es otro claro indicador.

No menos escandalosa fue la sentencia de demolición de un desarrollo ubicado en una zona natural protegida, que comenzó todo su proyecto con un papel expedido por el municipio (de dos cuartillas), y que fue presentado en un juzgado federal como válido para arrasar con todo un sitio de anidación de tortugas.

Estrellato negativo

Vino el yerro nacional que protagonizó Castañón al intentar prohibir que la ciudadania pudiera llevar sus sombrillas y hieleras con alimentos a las playas públicas. Tanto este caso como el anterior fueron ejecutados por un equipo técnico que, pese a toda esta seguidilla de irregularidades, siguen inamovibles y hasta sueñan con candidaturas. Tal es el caso de Lorenzo Miranda Miranda, titular de Desarrollo Urbano, que figura en la causa del despojo de tierras a un octogenario, cuya carpeta todavía sigue abierta y sin resolución por parte de la Fiscalía de Quintana Roo. Sin temor al éxito mandó a hacer una falsa encuesta que lo ubica en los primeros lugares de conocimiento. El colmo.

Índice delictivo

Los focos rojos no terminan ahí. De acuerdo con cifras del Observatorio Nacional Ciudadano, Tulum es el municipio que mayor índice delictivo presenta, con un elevado número de carpetas de investigación por cada 100 mil habitantes. Estos números dicen que, en los tres primeros meses del año, es un generador de violencia y, sólo en enero, fue superado por Playa del Carmen. Fue durante esta administración que el titular de Seguridad Pública fue ejecutado en una aparatoso operativo que trascendió al mundo. Tulum parece tierra de nadie.

Fotos que no suman

Así como la visita de Rafa Marín, ex titular de aduanas, al ex gobernador de Quintana Roo en prisión domiciliaria, Mario Villanueva, fue un error estratégico de imagen, también lo fue la del senador Eugenio Segura al posar al lado de Castañón, un desprestigiado alcalde que está contando los días para emigrar, tras la desdibujada administración que heredará en unos meses. Incluso, la prensa capitalina ha puesto el dedo en ese aspecto: lo que no suma resta. Y un político debe medir si vale la pena sacarse una foto con figuras que generan o rechazo o polémica.

Sin dudas los electores tulumnenses valorarán en las próximas elecciones el arraigo, la carrera administrativa y la solvencia intelectual a la hora de elegir a un alcalde, características que sencillamente el actual titular no aplica. Ir a jugar cascaritas con otro alcalde desprestigiado por misógino como José Alfredo «Chepe» Contreras y acariciar perritos en los videos, no es lo mismo que administrar.

El reto para Tulum en su nuevo aniversario, será recuperar la tradición, la certeza legal y, sobre todo, la seguridad ciudadana que está en números rojos.

Aunque los discursos digan rimbombantes frases consabidas y de otra época, el trazo que deja la gestión es muy amargo y dos años de pleno retroceso.

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