Hijo del primer anestesista de la capital y odontólogo de profesión, el candidato del PAN-PRI-PRD habla de sus padres, su profesión y por qué se postula a la presidencia municipal.
Grupo Pirámide
Se nota a leguas que Juan José Ortiz Cardín es un chetumaleño de pura cepa. Su padre fue el primer anestesista en Chetumal, la capital del Estado, y allí se quedaron los Cardín para echar raíces.
Preocupado porque Othón P. Blanco no tiene el gobierno que se merece, por su historia y tradición, por la deuda impagable que incrementan los alcaldes que pasan, Juan José decidió lanzarse por la alcaldía. Su camino es el PAN, esta vez aliado del PRI, el PRD y Confianza por Quintana Roo.
En un café, se entrega a la charla como quien traba conversación con un viejo amigo. Hablará de su familia, su profesión y por qué ha decido emprender la cruzada de ser alcalde.
Después de cursar sus estudios en la secundaria en la ciudad de Chetumal emigró a la ciudad de Mérida a estudiar la preparatoria. Allá cursó la carrera de odontología e hizo el posgrado de periodoncia clínica. Se tituló como cirujano dentista.
―¿Qué le hace decidir ser odontólogo?
― Yo ejercí mi profesión por más de 8 años. Curiosamente yo me Mérida con la idea de estudiar estudiar medicina. Estando en Mérida para presentar mi examen de admisión, un amigo me habla de lo que es la odontología, me convence; y en lugar de presentar mi examen de medicina, me fui a odontología. Estuve entre los 60 que logramos tener buena calificación y entré a la carrera.
― ¿Cómo está compuesta su familia?
―Soy divorciado con dos hijos. Miguel que acaba de cumplir 29 años, Lorena que tiene 32 con una niña. Soy abuelo y es mi vida mi nieta, tiene 11 años y está de mi tamaño, se llama Ivana.
La historia de sus padres
―¿Cuál es el mayor legado de sus padres?
―Los valores morales, nos enseñaron qué es lo bueno y qué es lo malo y cómo caminar por la vida sin afectar a terceros.
―¿Una anécdota que se acuerde de esa época?
―Una anécdota muy importante es durante un huracán que asoló Belice y hubo muchos fallecidos; se formó un equipo multidisciplinario en Chetumal para ir a auxiliar a los damnificados. Entre ellos iba un cura, una enfermera, creo que iba un maestro y mi padre como anestesiólogo. Como parte del área médica él se sube al avión y lo bajaron los soldados porque no tenía permiso para abandonar el país. Y por más que les dijo que iba a una misión humanitaria, no lo dejaron volar. La avioneta se cayó y se murieron todos. Cuando yo escuché esa historia, pensé que por eso vivió tantos años mi padre, que murió casi a los 92 años. Tenía una misión.
―¿Cómo había llegado su padre a Chetumal?
―Llegó como subteniente del Ejército, andaba con su bicicleta inyectando gente por la ciudad. Iba con su bicicleta inyectando gente por toda la ciudad. Obviamente le pagaban unos centavos por inyección. Hace algunos años el militar no ganaba bien, éramos 6 hermanos y no alcanzaba el dinero, yo soy el cuarto hermano.
―Épocas difíciles siempre al comienzo
― Sí. Y cuando hubo la oportunidad de estudiar como técnico anestesista se fue al Colegio Militar, estudió la carrera de Técnico en Anestesiología y, obviamente, nos cambió la vida porque al ser el único anestesista en la ciudad, pues todos los médicos que operaban y los hospitales que ya había en Chetumal lo requerían a él, no había otro. Y fue que la situación cambió sustancialmente para nosotros, pudimos hacernos de una buena casa, pudimos tener un carro del año, le empezó a ir muy bien, al grado de que cumpliendo 29.5 años en el Ejército se retiró.
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Comienzo con Mario Villanueva Madrid
―¿Cómo entra usted al mundo político?
―Yo jugaba tenis y en esa época creo que era el mejor en Chetumal. Y al ingeniero Mario Villanueva Madrid le gustaba el tenis; entonces nos empezamos a frecuentar en las canchas, a entablar una bonita amistad y cuando él iba a las canchas a la hora de elegir parejas en dobles me elegía a mí para que no lo saquen muy rápido. Y empezó a haber una buena comunicación con él, obviamente él ya traía una carrera política muy avanzada.
― Me imagino que lo integró también a su equipo político…
― Efectivamente. Cuando compite para senador me invita para que lo acompañe a sus giras, no estaba en su equipo de operación política, iba como invitado de él, en la segunda parte de su campaña para senador. Gana y voy a su casa a agradecerle la invitación y la distinción que me dio y le dije que me hubiera gustado estar más en la operación y me dice: “no te preocupes, ésta ya la teníamos en la bolsa, pero en año y medio viene la gubernatura y si se nos hace vas a estar en el equipo. Y efectivamente así fue
―¿Qué hacía en la campaña del ingeniero?
―Coordiné un área que era Respuesta Telefónica de Participación Ciudadana en buzón del candidato, que no era más que meterle buzones por todo el estado para que la gente se expresara sobre qué quería de él. Termina la campaña y gana y me invita a ser el director del DIF en el estado para acompañar a su esposa. Yo aprendí en el DIF mucho; conocí la problemática cruda que vive la gente que no tiene posibilidades de salir adelante, la gente de las comunidades, de las colonias populares, de hecho una gran parte de mi perfil político ha sido sobre la asistencia social.
―¿Cómo lo transformó estar en el DIF?
―Es una satisfacción en extremo. Parte importante del posicionamiento que tengo y que va a la alza, es porque estamos en un municipio pequeño, en una ciudad prácticamente pequeña en donde todavía mucha gente se conoce. Yo he ayudado mucha gente por el lado institucional y por el lado personal, y obviamente estoy cosechando parte de eso en el buen sentido de la palabra.
―En los últimos años, ¿Qué ha estado haciendo?
―Nos metimos a la campaña de Carlos Joaquín, fui el coordinador de su campaña en Othón P. Blanco que fue prácticamente el que le dio la gubernatura, fui el coordinador general ahí y cuando gana me invitan a participar como director general de los Cecytes del estado, donde estuve cuatro años.
―¿Por qué quisiera usted ser alcalde?
― Quiero ser alcalde porque quiero pandear las cosas, voy con un tema de honestidad que quizá hasta yo esté espantado. Voy tan fuerte con ese tema que ya vislumbré que incluso voy a perder amigos, porque no voy a caer en ciertos juegos a los que estamos acostumbrados en México.
Me parece que la ciudad de Chetumal no se merece lo que tiene, aunque dicen que cada pueblo merece el gobierno que tiene; creo que el endeudamiento que tiene el Ayuntamiento no lo deja respirar, esa deuda es impagable y el problema es que siguen llegando presidentes municipales, sigue aumentando y no le vemos ninguna solución ni al problema de la deuda ni a mejorar el nivel de vida de los ciudadanos…
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