
Jaguar Negro
Si el Tribunal Electoral de Quintana Roo, Teqroo, viene siendo “tierra de nadie”, desde que funciona con dos magistradas interinas, ha pasado a ser tierra fértil para intereses de familias y personales del presidente, Sergio Avilés Demeneghi.
En este espacio habíamos dado cuenta de la bochornosa participación del magistrado presidente, Avilés Demeneghi, quien había fungido casi casi como abogado de una persona inhabilitada, que incluso figura en el registro nacional del INE: tal fue el caso de Luis Gamero, hoy flamante secretario del ayuntamiento de Othón P. Blanco. O, cuando intentó resucitar al partido MAS, para lo cual, había tomado en cuenta las elecciones de 2022, dado que en el 2024 el MAS no alcanzó ni siquiera el 3 por ciento necesario.
Cosa de familia
Ahora el asunto tiene que ver con el recambio de las personas juzgadoras.
De acuerdo con los registros de las candidaturas, dos familiares directos de Avilés Demeneghi figuran como candidatas: su esposa y hermana. El problema para el día de la elección radicaba en que, en las boletas electorales, dichas personas iban a figurar como números, algo que, según la interpretación del magistrado, vulnera principios electorales. Luego entonces, decidió revocar —junto a las dos magistradas que le responden a ciegas—regresar el acuerdo al Instituto Electoral de QUintana Roo, Ieqroo.
Es así como ahora, al parecer, cada listado corresponderá a cada uno de los tres poderes que nominaron a las personas juzgadoras. No es azaroso que la presidenta del Ieqroo, Rubí Pacheco Pérez, mencionara en una entrevista que el Senado debería ponderar a las candidatas para cubrir dichos cargos en el Teqroo, que han estado vacantes por varios meses.
Mientras eso sucede, no caben dudas de que el Teqroo está a expensas de lo que quiera determinar su presidente, quien no tiene ningún contrapeso en el órgano electoral desde que salieran los experimentados magistrados Victor Vivas Vivas y Claudia Carrillo Gasca. Por ahora, queda claro no es tierra de nadie: es de familias y del presidente, que antes de su partida como presidente, ingresó a LA nómina a nada menos que a 13 personas de su íntimo círculo personal. Sin miedo al éxito va el «presi» ¡por la libre!




















