Por Jaguar Negro
En México el fenómeno de la izquierda es diferente al del resto de América. Mientras la derecha ha ganado terreno en Estados Unidos, Argentina y El Salvador, con Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele, donde llegaron por propios errores propios de los partidos de izquierda, en México, Morena se encamina a fagocitar al resto de los partidos.
Así, el país se encamina al dominio de un partido único, como el que tuvo el PRI durante 70 años. Por ello, todos los ríos hoy conducen al cauce y a la causa Morena.
Dos casos cuestionados
Esta semana el llamado partido “guinda” incluyó entre sus nuevos militantes a Miguel Angel Yunes Márquez, quien viene del PAN y, cabe recordar, votó a favor de la reforma judicial que necesitaba de un voto de la oposición en el Senado.
Sin embargo, las resistencias al ingreso no se hicieron esperar: «Pido a la comisión de honestidad y justicia de Morena que no acrediten la membresía como integrante de Morena a Miguel Ángel Yunes Márquez, por no representar ni contar con los postulados del movimiento de regeneración”, dijo la actual gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, quien además lo acusó de lavado.
«Estaré haciendo llegar formalmente la solicitud por escrito a la presidenta Luisa María Alcalde con las pruebas sobre la ´carpeta azul´ donde está involucrado en lavado de dinero y otros delitos», adelantó.
Otro de los escándalos es el nombramiento del ex gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, a quien acusan de un desvío de 3 mil millones de pesos.
Casos de Quintana Roo
Quintana Roo no ha estado exento de las polémicas cuando ingresó al gabinete estatal el ex alcalde de Cancún, Paul Carillo, quien reprimió con dureza a los maestros y fue señalado de tener una doble contabilidad del predial durante su mandato.
El más reciente caso fue el de Julio Durán, quien pasó de defenestrar con dureza a Andrés López Obrador, a dócil militante de la 4T e integrante del gabinete.
Anteriormente, la alcaldesa de Isla Mujeres, Atenea Gómez Ricalde, hizo su pase a Morena cuando fue electa por el PAN y, más recientemente, Lili Campos (PAN) ha dado señales de que su corazoncito ahora le late por la izquierda.
La lista es larga y sólo resta analizar cuál será el desempeño de los nuevos fichajes del guinda en el plano nacional y estatal, para saber si valió la pena atravesar la tormenta y dejar, a los viejos militantes de lado, con el amargo sabor y la frase: “Nadie sabe para quién trabaja”.




















