
La que fue considerada como una «histórica primera elección del Poder Judicial«, a través del voto popular, fue marcada por una baja participación ciudadana y denuncias en redes sociales sobre presuntas prácticas de compra de votos.
La elección enfrentó múltiples desafíos, entre ellos la apertura tardía de las casillas y una notable confusión en el proceso de votación, ya que los electores recibieron diez boletas de diferentes colores y cargos, lo que dificultó la emisión de votos claros y aumentó los votos nulos. Aunado a que se observó que había personas con sus acordeones, varios escritos a mano que traían consigo adultos mayores.
A esto se suma, el limitado contacto entre candidatos y ciudadanos; la gran cantidad de personas interesadas en los cargos; y que era complicado revisar los diferentes perfiles en la página «Conocéles», lo que provocó confusión, desinterés y en otros casos, desconfianza.
A pesar de los esfuerzos del INE y el Instituto Electoral de Quintana Roo por promover la participación, las quejas por irregularidades y la percepción de falta de transparencia propiciaron una baja participación, ya que se ubicó entre un 10 y 13% a nivel nacional, lejos de otras cifras alcanzadas en elecciones federales o estatales.
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