La guerra en Oriente Medio, que cumple cuatro semanas, escaló con nuevas amenazas entre Estados Unidos e Irán contra infraestructura crítica, en medio de un conflicto que ya deja más de 2 mil muertos y afecta la economía global.
Irán advirtió que cerrará por completo el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial— si Washington cumple la amenaza de atacar sus centrales eléctricas. Estados Unidos, por su parte, amagó con destruir instalaciones energéticas iraníes, lo que Teherán respondió señalando que instalaciones vitales en la región, incluidas plantas de energía y desalinización, serían objetivos militares.
El conflicto también mantiene alta la tensión nuclear. Irán aseguró que sus recientes ataques contra Israel fueron en represalia por daños a instalaciones nucleares, mientras persisten dudas sobre el paradero de material enriquecido.
En el terreno, los combates continúan sin señales de tregua. Israel reportó decenas de heridos tras ataques iraníes, mientras que Hezbolá intensificó ofensivas desde Líbano, lo que ha provocado nuevos bombardeos israelíes, destrucción de infraestructura y desplazamientos masivos.
El conflicto ha impactado los mercados energéticos, elevado los precios del petróleo y puesto en riesgo rutas aéreas y marítimas clave, en un escenario que, según autoridades israelíes, podría prolongarse por varias semanas más. (Con información de Proceso)




















