Alrededor de las 7 de la mañana del 19 de febrero del presente año su vecina acudió, como hacía desde hace algunos años, a exigir a la madre de Óscar Herrera que limpiara los desechos de los animales que estaban en su propiedad. Este reclamo derivó en agresiones hacia ella y él; al defenderse ambos, varios minutos después, intervino el marido de la vecina y los escoltas, que ingresaron a su vivienda y lo golpearon hasta dejarlo gravemente herido.

Lo que comenzó como una labor para alimentar, rescatar y esterilizar animales callejeros terminó, según la denuncia de Omar Herrera, en una confrontación vecinal, una agresión física, amenazas de muerte y el desplazamiento de la vivienda donde su familia había vivido durante 16 años.

Omar Herrera, de 33 años, también conocido como Óscar Herrera, artista visual y quien rescataba animales, acusa que las autoridades ministeriales han retrasado la investigación por la agresión que sufrió junto con su madre el pasado 19 de febrero en el residencial Valle Dorado de Cancún.

El joven relató que durante 16 años convirtió su vivienda, ubicada en la casa 13 del residencial, en una especie de refugio informal para animales que llegaban atraídos por el alimento y el trato que recibían.

“Llegaban gatos, perros, tortugas, pájaros, hasta cangrejos que salían del cenote que está en medio del circuito”, explicó.

Sin embargo, esa actividad provocó constantes conflictos con su vecina María Guadalupe que, de acuerdo con su testimonio, responsabilizaba a Herrera y a su familia por los desechos que los gatitos callejeros dejaban en su jardinera.

Herrera aseguró que, para evitar confrontaciones, durante años él y su madre acudieron incluso a limpiar el exterior de la vivienda de la vecina.

Riesgo por bajas defensas

La situación se agravó cuando su madre fue diagnosticada con cáncer y comenzó un tratamiento que comprometió su sistema inmunológico.

Además del conflicto por los animales, Omar denunció haber sido víctima durante años de expresiones homofóbicas. Según su relato, recibía insultos relacionados con su orientación sexual, especialmente cuando se encontraba con sus parejas en el exterior de su domicilio. Pese a ello, aseguró que evitó confrontarlos por temor a represalias.

La trágica mañana del 19 de febrero

Alrededor de las 7 de la mañana del 19 de febrero del presente año su vecina acudió nuevamente a exigir a su madre que limpiara los desechos de los animales en su propiedad.

Ante el estado de salud de su madre, él decidió realizar la limpieza, pero advirtió a la mujer que sería la última ocasión en que lo haría.

“Le dije que no éramos sus sirvientes ni sus gatos”, relató.

Según su versión, la discusión escaló rápidamente y la mujer comenzó a insultarlo con expresiones homofóbicas. Herrera reconoció que, durante la confrontación, arrojó hacia la vivienda los desechos que había recogido.

Agresiones físicas y amenazas

Posteriormente, aseguró, la vecina lo golpeó en la cabeza y cuando su madre intervino para separarlos también fue agredida.

Herrera sostiene que la confrontación derivó en amenazas de muerte y que minutos después la mujer regresó acompañada de su esposo y dos personas que identificó como sus guardaespaldas.

Los cuatro, afirmó, ingresaron a su vivienda y comenzaron a golpearlo.

“Uno de ellos me lanzó una piedra a la cara. Yo estaba en el piso y me pateaban la cabeza, la espalda, la cara y los testículos”, denunció.

Su madre intervino para evitar que continuara la agresión y también resultó lesionada, según su testimonio.

Obstaculizó personal de la FGE, la denuncia

Tras los hechos, ambos acudieron a denunciar ante la Fiscalía General del Estado (FGE). Sin embargo, Herrera acusó que desde el inicio enfrentaron obstáculos para presentar su declaración.

Aseguró que, debido a los golpes recibidos, se encontraba mareado e incluso perdió el conocimiento. Pero aun así le pidieron trasladarse primero a un hospital y posteriormente regresar para continuar con el procedimiento.

También denunció que la declaración de su madre, quien igualmente resultó agredida, no fue integrada inicialmente a la carpeta de investigación.

Trato VIP a los agresores

Una de las acusaciones más graves de Herrera es el presunto trato preferencial que, asegura, recibieron sus agresores -sdentro de la Fiscalía.

Relató que su vecino permaneció en las instalaciones ministeriales y realizó amenazas de muerte en presencia de un fiscal de investigación sin que fuera detenido.

“Nos decía que él conocía a todo mundo”, afirmó.

Herrera también acusa que parte de su declaración fue modificada o eliminada antes de quedar integrada en la denuncia.

“Borraron párrafos y la denuncia terminó quedando en beneficio de él”, sostuvo.

Asimismo, cuestionó el retraso en la entrega de videos de vigilancia dentro de la Fiscalía, que solicitó como parte de la investigación.

Cuatro meses después de solicitarlo, le entregaron videos

De acuerdo con su testimonio, las grabaciones le fueron entregadas aproximadamente cuatro meses después de los hechos. Y en ellas se observa, asegura, la llegada de los presuntos agresores y un trato cercano entre uno de los señalados y personal de la Fiscalía.

Incluso señaló que uno de los presuntos agresores sostuvo una conversación con un fiscal especializado en tortura y que otro tendría una relación de compadrazgo.

“Llegan elementos y los saludan de beso y abrazo. Cuando preguntamos si los conocían, nadie nos dio una explicación”, señaló.

Herrera considera que esas relaciones podrían explicar, desde su perspectiva, la lentitud con la que ha avanzado la investigación.

A la espera de la audiencia

Actualmente, aseguró, la carpeta se encuentra en acción penal y están a la espera de que se programe una audiencia inicial.

Han pasado casi siete meses desde la agresión.

Mientras tanto, Omar y su madre abandonaron la casa donde vivieron durante 16 años.

La decisión, explicó, fue tomada por temor a que las amenazas se concretaran.

“Nos vimos desplazados por la violencia. Cada vez que teníamos que ir a la casa necesitábamos una patrulla porque teníamos miedo”, relató.

Enfrenta dos denuncias

La situación jurídica también se ha complicado para Herrera, pues enfrenta dos denuncias presentadas por su vecina.

Una corresponde a lesiones y otra por presunta violencia digital, luego de que Omar hiciera público el caso y difundiera información para responsabilizar a las personas que, aseguró, lo habían amenazado.

El denunciante cuestionó además que, pese a que sus vecinos cuentan con numerosas cámaras de vigilancia, hasta ahora no hayan presentado públicamente grabaciones que respalden la versión de los hechos que sostienen en su contra.

“Si todo el tiempo usan sus cámaras, ¿por qué no han querido entregar los videos?”, cuestionó.

Ahora, casi siete meses después de la agresión, Omar asegura que sigue esperando justicia y que la principal batalla no ha terminado: lograr que quienes señala como responsables enfrenten un proceso judicial sin que las relaciones personales o las influencias, denuncia, vuelvan a inclinar la balanza.

Una situación extraña

El caso adquirió una nueva dimensión luego de la detención de su sobrino Diego de 18 años, ocurrida el 31 de agosto pasado.

Sobre ese hecho, Herrera informó que presentó una denuncia ante Asuntos Internos contra cinco elementos policiales que presuntamente se negaron a proporcionar sus nombres pese a que detuvieron a su sobrino por el delito de terrorismo aéreo por tomar una foto de un avión.

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