Por Jaguar Negro
La Fiscalía de Quintana Roo había contabilizado 9 feminicidios cuando los movimientos colectivos en contra de la violencia de género irrumpieron en la sede de Cancún de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. Sin embargo, la abogada Araceli Andrade Tolama, confirmó que la cuenta llegaba a 45; muchos reportados simplemente como homicidios.
Andrade Tolama dijo que, si bien se ha avanzado lentamente en este rubro y hay buenas intenciones, “no eran suficientes y no siempre tienen a la gente adecuada”. Puso como ejemplo que al frente de un hospital de oncología pusieran a un dentista, “es obvio que habría inconformidad porque se requieren especialistas en ciertos temas. Lo mismo ocurre en estos casos, se necesita tener a gente especializada”. Esto lo dijo a Grupo Pirámide el 15 de septiembre, mucho antes de que ocurrieran los feminicidios que desencadenaran las manifestaciones de ayer.

«Parece aquí un acto vandálico, pero el fondo es lo importante, es solo una de las formas en las que nos hemos manifestado. Ya salimos a las calles el 8 de marzo y desaparecimos el 9 de marzo. Así como existen muchas formas de violencia, también existen muchas formas de manifestarse», finalizó la abogada.

Violencia política
A este tipo de violencia, en Quintana Roo también se suma la violencia política de género, cuya iniciativa presentó Laura Fernández, blanco de muchos ataques, aunque también lo refirió abiertamente Marybel Villegas, quien acusó semanas atrás al gobernador, Carlos Joaquín, y lo hizo responsable de su seguridad.
Al inicio de su administración en Solidaridad, hizo lo propio Laura Beristain, cuando se opuso justamente al Mando Único, operado en casi todo el Estado por Alberto Capella, a quien se responsabilizada por la actuación de los elementos policíacos que dispararon contra los manifestantes. Y la última en orillar las culpas al gobierno del estado, en su política centralista de seguridad, ha sido Mara Lezama quien, a su vez, fue responsabilizada por el gobernador de los hechos, al solicitarle la baja de sus elementos, incluido el jefe de la policía municipal.
A la luz de los hechos, ¿estamos ante un estado opresor que endureció la mano contra las mujeres que están en cargos de elección? ¿Por qué los números oficiales difieren de los colectivos? Todo un caldo de cultivo para entender la realidad que tocó fondo en Cancún.




















