Por Jaguar Negro

Después de un receso prolongado en política reapareció días atrás Gustavo Miranda, exdiputado y ex presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Jugocopo, del Congreso del Estado, rol que le quedó demasiado grande, si se hace una breve recapitulación.

Conflictos y más conflictos

Durante sus funciones como presidente del poder legislativo, Miranda padeció meses con el reciento tomado por las protestas feministas (proaborto), que no pudo resolver ni gestionar: tuvo que sesionar incluso en una reciento alterno.

También embarcó al poder del estado en una compra de tecnología blockchain para el encriptado de archivos (algo que ya tenía el Congreso) y ni siquiera pudo gestionar la liquidación de una mujer sindicalizada que le generó una crisis mediática y diversas protestas de trabajadores del legislativo.

No menos grave fueron las acusaciones por supuestos despojos de departamentos de lujo (información dada a conocer por Latinus) y el enfrentamiento con el gobernador Carlos Joaquín, entonces gobernador.

Otras razones le generaron un duro enfrentamiento con el oficialismo actual en el Estado y, de pilón, se quedó fuera del primero círculo del Partido Verde, donde había generado altas expectativas para su líder, Jorge Emilio González, quien se decantó por otro grupo que hoy dirige el partido y lo ha llevado a tener 70 mil afiliados.

Ahora, Miranda dice que busca un proyecto independiente, que se perfila como crítico, alterno; pero su currículum como gestor político hace aguas por donde se mire.
Sin alianzas y solo en medio de la cancha, necesitará más que suerte para enfrentar al aparato de Morena y aliados.

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