Por Pájaros en el Alambre 

En los indicadores económicos la indigencia está por debajo de la pobreza. Para ello, se estableció que la Canasta Básica de Alimentos (CBA) es la línea que divide a una familia o persona entre ser pobre e indigente. El último no alcanza a adquirir alguno de los elementos de la famosa CBA.

Lo anterior viene como un comparativo de lo que, hasta hoy, hemos visto y escuchado como discursos de registro. Hasta ahora fueron dos: Nivardo Mena, por el MAS; y Laura Fernández Piña, del PAN-PRD.

El resultado ha sido hasta ahora de indigencia discursiva. El ex alcalde de Lázaro Cárdenas, cuya administración dejó bastantes saldos negativos, se dirigió emocionado a su gente para lanzar una retahíla de saludos y más saludos, saludos y más saludos, además de lisonjas a la prensa en momentos en que el tema está al rojo vivo en el país. Acaso lo más rico de su intervención estuvo vinculada a la fe. “El creador nos tenía preparado algo especial”, dijo y remató: “David dio la sorpresa contra Goliat”. Nada más.

En el caso de Laura Fernández Piña, ex diputada del PRI, ex alcaldesa por el Partido Verde y ahora candidata del PAN-PRD, apeló a un discurso de formato sumamente setentero-priísta, donde están sus orígenes, con guiños disfrazados de aquel clásico “vengo de la cultura del trabajo y del esfuerzo” que usaba tanto Luis Donaldo Colosio.

Dijo que estaba emocionada y se definió como la verdadera alianza. “No podemos ver al estado en manos corruptas”, dijo la ex secretaria de turismo de Roberto Borge. Y definió que haría en caso de ser electa, “un trabajo serio. Sin improvisaciones” (¿?).

Recordó que se ha dedicado a servir. “Los que conocen mi carrera los resultados están a la vista”. Y que nadie le ha regalado nada. “Cada cargo en el servicio público lo obtuve con mucho esfuerzo, padeciendo injusticias y violencia de género”.

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En el tramo final estuvo lo poco rescatable: “No queremos que, desde la Ciudad de México nos den instrucciones en contra de los intereses de los estados”, al lado de Jesús Zambrano, del PRD y el panista Marko Cortés. Finalizó reiterando que está libre de ataduras y con el clásico “sí se puede” a grito pelado.

Ambos candidatos vienen de transitar por al menos tres partidos políticos diferentes. Será por ello que sus discursos no tienen bases argumentales mucho menos líneas épicas y ni siquiera tienen forma. Para comprar con la pobreza y la famosa CBA, no alcanzan a reunir los elementos básicos de un discurso, piedra basal de un buen político/a. Todavía faltan registros.

¿Habrá algún mensaje que nos saque de tanta miseria?

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