

Por Pájaros en el Alambre
Ayer fue celebrado el 70 aniversario de la instauración del voto femenino, que se remonta al año 1953 en México. Para ello, hubo una lucha que fue «larga y mucha”, como dice un tango. Empezó en Inglaterra y se expandió en América con la referente más connotada: Eva Perón, quien fuera primera dama de Argentina, ya que durante el mandato de su esposo, Juan Domingo Perón, fue aprobado el sufragio femenino en 1947, cuando él fue presidente.
El derecho al voto femenino se expandió en toda América y el mundo, para hoy, tener a líderes dispersas en todo el planeta. Así, Quintana Roo hoy tiene con Mara Lezama a la primera mujer que toma las riendas el poder Ejecutivo, después de ser gobernado siempre por hombres desde su creación en 1974, como estado soberano.
En la península de Yucatán, sin dudas, existen mujeres que sentaron precedentes importantes para los avances de los derechos políticos de las mujeres, como Elvia Carrillo Puerto, llamada la «Monja Roja», quien nació en 1878; más aquí en el tiempo, Dulce María Sauri Riacho, gobernadora interina de Yucatán entre 1992 y 1993; e Ivonne Ortega Pacheco; en Quintana Roo, Sara Esther Musa Simón, quien fuera dos veces diputada federal, Magaly Achach Solís, primera alcaldesa de Cancún, cuya hija es diputada en el Congreso de Quintana Roo, Candy Ayuso Achach.
Mara Lezama asistió ayer al evento organizado por INMUJERES, acompañada de alcaldesas del Estado, para destacar que Quintana Roo encabeza el porcentaje de mayor participación de mujeres en espacios de elección popular y representación: el 64 por ciento.
¿En qué se ha traducido ello? A simple vista pareciera un simple cambio de género, pero conlleva un modo de ser y gobernar. Por ejemplo, el endeudamiento de los municipios ha dejado de ser un asunto escabroso. Juanita Alonso, por ejemplo, no sólo lo ha frenado, sino que obtuvo superávit en Cozumel; lo mismo Yensunni Martínez, que atendió una larga deuda heredada, y no es poca la reducción que logró Ana Paty Peralta en Cancún para pasar a valores muy sólidos en la administración financiera.
No se puede pasar por alto el análisis que surgió en pandemia: las mandatarias mujeres gestionaron mejor la crisis y tomaron mejores decisiones que muchos mandatarios hombres, como Jair Bolsonaro (Brasil), Donald Trump (EEUU) y Alberto Fernández, Argentina. Las mandatarias de Nueva Zelanda, Jacinda Ardner, Angela Merkel, Alemania, y en Islandia, la primera ministra, Katrín Jakobsdóttir, lo hicieron mejor, tanto en el ámbito de la saludo como de la economía.
En eso ha concluido el análisis post-pandémico, época en la que la entonces alcaldesa, Mara Lezama, llegó a ser la primera referencia en el Estado, con un programa diario de información que transmitía por sus redes sociales. Su ascenso meteórico tuvo mucho que ver en cómo gestionó esa crisis que dejó vacíos los hoteles de la noche a la mañana.
Hoy, la mayoría de las alcaldesas son mujeres, y el panorama pre-electoral dice que lo seguirán siendo para 2024. Las señales ya están dadas y los resultados confirmarán si la tendencia sigue para los próximos años.
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