Los trastornos mentales no hacen excepciones de género, edad o nivel socioeconómico. Por su indiscriminada afectación, son una prioridad de la salud pública del país.

Por Gabriela Cruz

El 10 de octubre de cada año se celebra el “Día Mundial de la Salud Mental”, una fecha que nos invita a reflexionar y a realizar acciones que promuevan que la protección mental en nuestro país sea accesible para todas y todos.

De acuerdo con datos de 2021 del ISSSTE en México, cerca de 25 millones de personas, es decir 18 % de la población, presenta algún trastorno mental que, muchas veces, ni siquiera sabe que lo padece.

Los trastornos más frecuentes son la depresión, seguido de trastorno por consumo de alcohol y trastorno obsesivo compulsivo; de los cuáles el 81.4% no reciben la atención apropiada.

En cuanto a los tipos de trastornos, las personas con ansiedad presentan la mayor brecha, seguida de la fobia social, abuso de alcohol, depresión, trastorno maniaco y con menor brecha, por trastorno de pánico.

Covid 19, agudizó los casos

La pandemia de Covid 19 agudizó los casos de ansiedad en niñas, niños y adolescentes; además, la condición sísmica de algunas ciudades, la inseguridad y la violencia, contribuyen a recrudecer los problemas derivados de los trastornos mentales, por lo que se hace necesario unir esfuerzos, a fin de entablar acciones que sumen al sector público y privado, y a toda la sociedad, para contener y disminuir los padecimientos que causan las enfermedades mentales, como la ansiedad y la depresión.

Según la Organización Mundial de la Salud, para 2030 la depresión será la primera causa de discapacidad a nivel internacional. Actualmente se encuentra solo por debajo del dolor de espalda y cuello, y de la diabetes. En México, de acuerdo con datos brindados por el INEGI, en 2022 se suicidaron mil 629 personas más que en 2017.

En conjunto los trastornos mentales son la principal causa de discapacidad de forma mundial: depresión, ansiedad y trastorno por consumo de alcohol.

Los trastornos mentales no hacen excepciones de género, edad o nivel socioeconómico. Por su indiscriminada afectación, son una prioridad de la salud pública del país, pues cualquiera de nosotros somos vulnerables.

Debemos dejar de estigmatizar la salud mental y se atenderá como lo que es: un problema de salud pública.

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