Por Gabriela Cruz

Cancún, Quintana Roo. En este Día del Amor y la Amistad resulta obligado reflexionar sobre lo que el lenguaje inclusivo y el lenguaje con perspectiva de género pueden lograr.

Mucho se critica a las feministas que exigen que el género femenino sea nombrado, es decir, que se cite a niñas y niños, mujeres y hombres, las y los estudiantes, etc., cuando según las reglas de la lengua española, el plural en masculino incluye a ambos géneros, es decir, el “niños” también incluye a las niñas y “los estudiantes”, también incluye a las estudiantes.

El lenguaje con perspectiva de género defiende que, lo que no es nombrado, no existe; es decir, aun cuando las reglas de nuestro idioma señalen que el plural masculino incluye al género femenino, nuestra mente no lo percibe igual.

También señala que al nombrar a las niñas y mujeres, se hace cada vez más presente su existencia, lo que a la larga puede desembocar en la creación de políticas públicas que defiendan sus intereses.

Acortar brechas

En la Universidad del Caribe tenemos un claro ejemplo: comenzamos por nombrar a las y los estudiantes de ingeniería, a las ingenieras y los ingenieros que egresan, a las y los egresados de ingeniería.

Hoy, en esta universidad existe una política para acortar la brecha de desigualdad entre hombre y mujeres en el ramo de la ingeniería: actualmente, cualquier mujer que ingrese a estudiar una ingeniería en la Unicaribe, está exenta de pagar inscripción o reinscripción durante toda su carrera.

Gracias a esta política, el año pasado ingresó un número extraordinario de mujeres a estudiar ingeniería.

Otra política pública más general y que tiene que ver con esta fecha, es la reforma al artículo 7 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, para considerar como violencia en el ámbito familiar, la que se genere durante el noviazgo.

Visibilizar agresiones

La Organización de la Sociedad Civil (OSC) GOBERNANZA MX, considera que políticas como ésta contribuyen a combatir la violencia contra las mujeres y adolescentes, al visibilizar agresiones que laceran y vulneran sus derechos, con la finalidad de diseñar políticas públicas enfocadas a prevenir y atender sus causas estructurales.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021, el 39 por ciento de mujeres solteras de 15 años y más, ha experimentado violencia en sus relaciones de pareja; la cual es muy sutil y casi siempre es imperceptible: frecuentemente comienza con bromas hirientes, celos y escala hasta agresiones físicas, que pueden concluir en la forma más extrema de violencia que enfrentamos las mujeres, el feminicidio.

Cabe resaltar que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha sostenido, desde un enfoque de derechos humanos, que la concepción de la familia no debe estar limitada solamente a las relaciones interpersonales reconocidas en el ámbito jurídico, como es el matrimonio, sino también deben considerarse los vínculos de facto, que es el caso del noviazgo.

Por ello, se debe reconocer en la ley que también pueden sufrir violencia en razón de género aquellas personas que mantienen una relación activa o amorosa con su agresor; por lo que la reforma es un elemento fundamental en la agenda de erradicación de la violencia contra las mujeres.

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