Alfredo PachecoPor Alfredo Pacheco

Para los que vivimos en el Caribe Mexicano el regreso del turismo es uno de los asuntos mas importantes para las próximas semanas.

La apertura estará condicionada por el riesgo a la salud pública y la rentabilidad que permita tener ingresos después del fuerte golpe causado por el coronavirus.

La decisión de cuándo y cómo abrirse al arribo de los turistas requiere hacerse de manera coordinada, clara y transparente pues se convierte en un asunto de salud pública. No hay espacio para acciones improvisadas, incompletas o de corto plazo que resulten contraproducentes.

La seguridad sanitaria en las actividades turísticas

En Cancún y la Riviera Maya los preparativos avanzan ante la necesidad de revivir la gran economía del turismo. La hotelería ha propuesto ya certificaciones en seguridad sanitaria y prácticas de higiene en alineación con criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Secretaría de Trismo (Sedetur) ha publicado recomendaciones orientadas principalmente a servicios de hospedaje y restaurantes; las líneas aéreas contemplan protocolos para evaluar pasajeros, minimizar el contacto físico y asegurar una distancia de seguridad manejando menos volumen.

Pero todo esto es todavía insuficiente. Además de hoteles y restaurantes, existen cientos de pequeñas empresas que hacen realidad la experiencia turística como transportistas, servicios náuticos, actividades de aventura, turismo de naturaleza, spas, guías turísticos, balnearios, clubes de playa, centros de buceo, cenotes y una gran variedad de actividades que están a la expectativa del regreso de los turistas en una nueva realidad condicionada por la epidemia mundial.

Hasta ahora, no hay pronunciamientos sobre volúmenes, aforos, restricciones y cuidados sanitarios en toda la variedad de actividades. A menos que asumamos que la movilidad del turista va a estar restringida del aeropuerto a un hotel, una gran parte de los servicios turísticos están sin estrategia clara ni guías para adaptarse.

Indispensable la gobernanza en el turismo

Cuando se dé la apertura al turismo será necesario gestionar su flujo, pues corremos el riesgo de desestabilizar las acciones de prevención de la epidemia. Basta solo considerar la posible llegada de visitantes asintomáticos que pueden dispersar el contagio o los que lleguen a casas de hospedaje por plataformas como Airbnb, de los que no se tiene un registro estadístico.

Proteger la salud implica, más que nunca, una efectiva gobernanza del turismo y validar de manera clara que servicios y rutas están en condiciones para un manejo higiénico de turistas. La adaptación a las nuevas circunstancias implica invertir en medidas sanitarias y sacrificar los volúmenes a los que nuestros destinos están acostumbrados, esto sin duda aumentará el costo de operación. Negocios que no cumplan los estándares estarían compitiendo de manera desleal poniendo en riesgo los esfuerzos por hacer nuestros destinos confiables y ante esto no habrá presupuesto en promoción turística que alcance.

Por la posibilidad de contagio, que siempre estará presente, se infiere que solo los trabajadores que no tengan condiciones de riesgo asociadas al Covid-19 estarán en posibilidad de regresar a la actividad laboral. Hay una responsabilidad, por tanto, de las empresas para una correcta gestión del recurso humano en materia de prevención, además de la obligada capacitación en protocolos de higiene y de brindarles el equipo adecuado.

Mejores condiciones para los trabajadores también implicaría, idealmente, contar con un transporte público con estrictas medidas de desinfección; filtros sanitarios en las rutas más frecuentadas; cámaras o escáners térmicos en espacios públicos y, en lo posible, una amplia aplicación de pruebas para detección de infectados, entre otras acciones. Es decir, una estrategia completa para limitar la posibilidad de contagios.

Si ya esto representa un gran reto para el corto plazo, sería necesario considerar, además, la inversión en una infraestructura permanente de salud pública para manejar futuros brotes, pues la presente contingencia evidenció el déficit de doctores y hospitales de calidad para el número de habitantes que tiene nuestra entidad.

Reiniciar con responsabilidad

De acuerdo con la información que se encuentra en los medios de comunicación, hasta ahora, los países que salen del confinamiento están aperturando la economía de manera gradual. Sin embargo, la ansiada recuperación no parece tener prisa, la limitada economía de los consumidores y la falta de confianza para realizar actividades cotidianas no son buenos indicios en el corto plazo.

En cuanto al turismo, los destinos españoles, que son referencia en Europa, al día de hoy no tienen criterios sanitarios aprobados para la apertura segura de hoteles y no se tiene fecha para el regreso del turismo internacional. Por ahora, esta claro en todas partes que la esperanza esta puesta en el turismo local y nacional.

Es entendible el apuro por generar ingresos, pero si, como se ha anunciado, pretendemos reiniciar servicios a partir del mes de junio, queda entonces mucho trabajo por hacer. Mas allá de lo que sea deseable, no debemos evadir la realidad sanitaria por mas compleja y dura que sea, porque, por sí sola, no se resolverá.

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@alfredopacheco

* Maestro en Economía y Administración Pública; especialista en Turismo y Desarrollo Económico. Ex titular de la Dirección de Turismo del Othón P. Blanco. 

 

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Opinión | La reactivación del turismo en Quintana Roo / Alfredo Pacheco

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