
Por Alfredo Pacheco
En la crisis ocasionada por el COVID-19, la única manera de tener una economía viable es controlar la epidemia y lograr muy bajos niveles de contagio.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, lidiar con esta enfermedad nos llevará tiempo y no se tiene certeza de cuando se tendrá una vacuna, cómo se distribuirá o cuándo se logrará la inmunidad de la población. Lo que es muy posible es que después del confinamiento social ocurran nuevos brotes en los que se deberá tener capacidad para controlarlos o volver al encierro; por ahora lo único que estamos ganando es tiempo para adaptarnos antes de reactivar la economía.
Sexto lugar en contagios y pérdida de empleos
Diversos aspectos muestran la fragilidad del estado de Quintana Roo ante esta pandemia y que condicionan el regreso del turismo sin riesgo de infección.
En primer lugar, su gran cantidad de conexiones aéreas y la naturaleza internacional de sus destinos turísticos lo hizo vulnerable a la expansión del virus, tal como muestran las estadísticas, donde ocupa el sexto lugar por número de contagios detectados en la escala nacional mientras que a nivel municipal, Benito Juárez aparece entre los primeros 10 municipios con más personas contagiadas.
Por la parte económica existe una alta dependencia al sector turístico que con su caída ocasiona un impacto social de enormes dimensiones, solamente entre el 13 de marzo y al 6 de abril, la entidad registró la mayor pérdida de empleos formales en todo el país con 63,847 mil personas que se quedaron sin trabajo y conforme pase el tiempo y aumente el desempleo esto se transformará en una presión adicional por generar ingresos.

Interés de aerolíneas en reapertura
La industria turística del caribe mexicano está fuertemente enlazada al exterior, y en ella, confluyen fuertes intereses económicos. De acuerdo al CPTQ, las líneas aéreas estadounidenses Delta y Southwest ya mostraron su interés para abrir vuelos a Cancún para este mes mayo, lo cual, aunque no es factible, demuestra la intención de las grandes compañías turísticas de reactivarse en el corto plazo.
Lo cierto es que, aun cuando Estados Unidos es el principal mercado internacional para nuestros destinos, es también de los países que han mostrado un peor manejo de la crisis sanitaria. La evolución del COVID19 en ese país no tiene los mejores pronósticos y sus resultados se asemejan más a Italia que a Corea del Sur, pues aunque el gobierno norteamericano y la Reserva Federal han inyectado una gran cantidad de dinero para salvar la economía, la infraestructura sanitaria no fue preparada, ocasionado un descontrol y pérdida innecesaria de vidas.
En el vecino país no ayudan tampoco las diferencias entre el gobierno federal y los gobiernos estatales en cuanto al confinamiento y el cierre de la actividad económica, al grado que, en varias partes del país, estas acciones se aplican en diferentes grados.
Las condiciones actuales nos llevan a considerar reactivar la operación turística tan pronto sea posible; sin embargo, esto no sería razonable si no se establecen primero estrictas medidas de higiene y prevención sanitaria.

Tiempo de readaptarnos
Estamos ante una crisis mundial única que causará un profundo impacto y no podemos escatimar nada para adaptarnos. Este tiempo de parálisis económica es valioso para incorporar tecnologías, procedimientos, estándares de higiene y desinfección del sector turístico, y para preparar la infraestructura de salud para mitigar los efectos del COVID-19 en la población local.
Es prioritario establecer los lineamientos sanitarios necesarios para poner en marcha hoteles, transporte terrestre, actividades turísticas, restaurantes, parques temáticos, terminales y todos los puntos de contacto.
Hay mucho en juego para el sector turístico de Quintana Roo por la alta inversión en infraestructura enfocada, principalmente, al turismo masivo internacional.
Pero por más complicado que sea, no debería orillarnos a poner en primer lugar la economía antes que las personas.
No hay que olvidar que por 50 años, en nuestra carrera por atraer cada vez más turistas, degradamos el medio ambiente y dejamos un saldo de desigualdad, costos sociales y baja calidad de vida en gran parte de la población. No arriesguemos ahora la salud de nuestra gente y de nosotros mismos.
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@alfredopacheco
* Maestro en Economía y Administración Pública; especialista en Turismo y Desarrollo Económico. Ex titular de la Dirección de Turismo del Othón P. Blanco.
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