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Opinión | Lázaro Cárdenas, el Schindler Mexicano| Ignacio Alonso Velasco

Por Ignacio Alonso Velasco

Es innegable el hecho de que México es un país mestizo, en gran medida por las raíces de la población hispana que se asentó en sus tierras.

Es por ello que hay muchos mexicanos de nacionalidad española que simultáneamente ejercemos nuestros derechos ciudadanos a ambos lados del Océano Atlántico.

A pesar de ello, vemos en la actualidad reacciones adversas a la apertura de México hacia los españoles.

Es inconcebible el sentimiento hispanófobo contenido en las declaraciones de nuestro Presidente de la República exigiendo perdón con hechos acaecidos hace tantos siglos que ni México ni España existían en aquel entonces.

Hemos de tener en cuenta que las grandes potencias a nivel mundial han logrado su desarrollo, en gran medida, gracias a haber sabido aprovechar la preparación de la población que ha venido del extranjero.

Colegio de México

Es hora de pasar página y entender que no siempre quien viene de fuera es con fines adversos, sino que, por el contrario, podemos encontrar en la historia de esta nación numerosos ejemplos de gente que ha llegado en calidad de inmigrante a engrandecer este país.

Una buena muestra lo es el Colegio de México, constituido el 8 de octubre de 1940 por el patronato de La Casa de España, institución creada en 1938 por iniciativa del Presidente Lázaro Cárdenas para acoger temporalmente a destacados científicos, académicos y artistas amenazados por la Guerra Civil y luego por el franquismo.

Lázaro Cárdenas como Schindler

Lázaro Cárdenas instruyó al cónsul general en París, Gilberto Bosques (1892-1995), que de 1940 a 1944 implementara una política migratoria a favor de refugiados españoles, que huyeron del régimen de Francisco Franco.

Tramitó visas mexicanas para unos 2 mil 532 republicanos que escapaban de la barbarie a través de Francia, salvando también a casi dos mil judíos de la persecución nazi, entre 1935 y 1946.

Entre ellos estaban María Zambrano, Max Aub y Friedrich Katz

La labor de Bosques se puede equiparar a la del empresario alemán Oskar Schindler, que se popularizó a raíz de la famosa película de Steven Spielberg.

Esta columna es un sentido homenaje, en forma de agradecimiento, a todos aquellos mexicanos que han hecho posible que, tanto los españoles como personas procedentes de otras latitudes, hayamos podido encontrar en México un segundo hogar.

Lugar en donde hemos formado familias y aportamos nuestras habilidades, conocimientos y destrezas para el mejor desarrollo de este país que nos recibió con los brazos abiertos.

El hecho de naturalizarnos y dejar de ser extranjeros es con la intención de pasar a formar parte de un colectivo, el de los ciudadanos mexicanos.

Deseamos integrarnos y ser parte de la construcción de México y por ello merecemos los mismos derechos y cumplir las mismas obligaciones que cualquier otro connacional.

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