El filósofo y catedrático parafrasea al cantautor y premio nobel de literatura, Bob Dylan, que analiza canciones en un libro y concluye que no buscan ser entendidas, “raras veces hay algo que entender”, afirma.

Por David Lara Catalán

Desde que el concepto de filosofía se presta para una innumerable cantidad de usos y sentidos, cualquiera puede aprovechar la coyuntura y señalar que hablará ya sea de la filosofía de la pobreza, de la religión, de la historia, de las mujeres y de los hombres, también se puede hablar acerca de la filosofía del tequila, y aunque suena bastante escandaloso, se podría hablar de la filosofía del narco, del terror y la violencia.

En una buena cantidad de ejemplos, la palabra filosofía refiere a una forma de hacer o de pensar, sin argumentos y bastante simple.

Desde luego que la sistematización y la argumentación queda para aquellos profesionales de la filosofía que solo miran perplejos cómo es que les ha sido arrebatado el derecho de ser solo ellos quienes dispongan del término y de sus debates.

Desde luego que hay diferencias entre leer a Heidegger o Platón o Foucault o Habermas que leer lo que ha escrito Bob Dylan titulado La filosofía de la canción moderna.

El asombro del contenido

Para leer a los filósofos profesionales se requiere un bagaje académico y cultural producto de la extenuante labor de pensar y volver a pensar; para leer a Bob Dylan, premio Nobel de Literatura en 2016, se requiere de no muy altas pretensiones académicas, y sí de mucha disposición para disfrutar los detalles que encierra cada canción, asombrarse del contenido que conllevan algunas frases que uno no podría imaginar solo por oír la canción, reírse de la ironía qué hay detrás de cada intérprete, por ejemplo, los contrastes entre Frank Sinatra y Bobby Darin, quienes cantaban Mack the knife. Mientras Sinatra inventó la Iglesia Católica romana, Darin era solo un monaguillo, señala Dylan.

66 canciones modernas

Destacan en este libro las historias y varios detalles de 66 canciones modernas, un poco la historia que encierran, los secretos que ocultan para muchos de nosotros quienes oímos las canciones, pero no sabemos el trasfondo, algunos comentarios aprovechando la coyuntura musical.

Expresiones suspicaces que proponen una forma de entender de modo diferente mucho de la lírica moderna. Es curioso cuando Dylan habla de Elvis Costello y la manera en cómo lo describe: “Él (Elvis) exudaba beligerancia, fue beligerante en todas las formas.”

Asimismo, ofrece la frase de que el típico inglés (Elvis lo es) o irlandés sin importar cuánta miseria viviera, siempre aparecía en traje y corbata como una manera de decir que no importa la pobreza ya que la manera de vestir los igualaba, de modo diferente a cómo en los Estados Unidos donde la gente usaba jeans y botas de trabajo proyectando conspicua inequidad.

Bob Dylan

Con cierta ironía concluye la frase: “Los británicos tenían dignidad y orgullo y no vestían como vagabundos”. De pronto recordé como en la Ciudad de México (Y tal vez en otras más), hace ya varios lustros algunas personas vestían de traje y corbata sin importar sus carencias económicas, particularmente la burocracia de la gran capital.

En el caso mexicano me parece que se trataba de aparentar que el trajeado era de nivel superior, aunque la camisa ya estuviera muy desgastada de tantas lavadas.

Concluyo con la frase de Dylan: “Like any other piece of art, songs are not seeking to be understood. Art can be appreciated or interpreted but there is seldom anything to understand.”
(* Como cualquier otra pieza se arte, las canciones no buscan ser entendidas. El arte puede ser apreciado o interpretado, pero solo en raras veces hay algo que entender”.

Te puede interesar Opinión | Luis Villoro y el rasgo ético de una vida lograda | David Lara Catalán

Síguenos en Google News Únete a nuestro grupo de WhatsApp