Las redes entre ciudades próximas son una estrategia para afrontar mejor la creciente competitividad que existe entre los diferentes territorios en el contexto de la globalización.

Por Ignacio Alonso Velasco

En opinión de Coraggio (2001), es falsa la hipótesis de que el desarrollo económico se logra siendo exitoso en la competencia (con otros municipios como contrincantes) por la atracción del capital global, que es el que viene de afuera. Defiende que el desarrollo económico debe venir de adentro y abajo (no desde afuera y arriba). Gracias a ese desarrollo es que llegan las inversiones que realmente se desean.

Esa hipótesis de que hay que competir entre municipios implica dos elementos indeseables. El primero, es que para competir hay que hacer que el capital global sea más rentable en nuestras ciudades que en cualquier otro lado del mercado global (lo cual se logra bajando sus costos, facilitando su movimiento libre, sin restricciones políticas ni morales e, incluso, dándole subsidios), y el segundo problema es que estas inversiones, en muchos casos, destruyen más empleos de los que generan e implican una pérdida de ingreso por parte de los trabajadores y profesionales de los lugares donde se realiza.

En varios países europeos se han creado redes entre ciudades próximas, el caso más destacable es el de Eurocities. También en América Latina se da este fenómeno asociativo y desde 1995 funciona la Red de Ciudades del Mercosur (Mercociudades) que ha creado una dinámica regional que ha acercado a los países y los pueblos del Cono Sur de América. Se trata de una forma de cooperar que no está regulada por el derecho público, sino que es un instrumento informal, pactado y de carácter voluntario, que se apoya en relaciones de confianza mutua. Aunque también cuentan con elementos formales en cuanto a su organización y forma de trabajo. En una fase más avanzada, algunas redes adoptan formas jurídicas de organización.

Este instrumento es todavía inédito en países como España y México, no obstante, Hildenbrand (2009), sostiene que las experiencias en Alemania y Francia enseñan que desde las instancias regionales el apoyo a esta vía de cooperación es posible, útil y ha dado buenos resultados, por lo que recomienda que España, desde las comunidades autónomas o las diputaciones provinciales instrumenten diferentes tipos de ayudas para propiciar la iniciativa de los municipios para crear estas redes y ayudar a su consolidación. Dicha sugerencia puede ser trasladada a la realidad mexicana.

Competitividad

Estas redes son una estrategia para afrontar mejor la creciente competitividad que existe entre los diferentes territorios en el contexto de la globalización. Sus campos de acción dominantes son la promoción económica y el marketing urbano y regional, con el objetivo de atraer inversiones de empresas, turistas, residentes y todo tipo de eventos culturales, deportivos, etc.

Hay que tener en cuenta que esta organización de espacios interconectados puede darse también entre ciudades alejadas entre sí, gracias a la denominada “región virtual”, en donde la flexibilidad y la elasticidad son las notas características de unas relaciones en las que la continuidad geográfica y el tamaño son sustituidos por las relaciones expresadas en el espacio decisional, permitiendo la asociatividad y el virtualismo sin pérdida de la identidad corporativa (González, 2004).

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