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Opinión | Autonomía y la reforma judicial de Sila o los Optimates contra los Populares | Y la vida siguió… | Hugo Alday Nieto

Por Hugo Alday Nieto

La polarización social entre grupos de izquierda y derecha, de origen clasista, por motivos de raza, genero, preferencias, nacionalidades y hasta por la mera ubicación de su código postal, son tan antiguas como la historia misma.

Sin embargo, las atrocidades cometidas por diversos gobernantes justificándose en estas diferencias han marcado la historia de la humanidad.

En la antigua Roma del año 70 antes de Cristo, durante la dictadura de Lucio Cornelio Sila, se llevó a cabo una de las peores divisiones sociales del imperio entre los Optimates y los Populares, una división ciento por ciento clasista en la que los Optimates, eran por lo general emanados de familias patricias y muchas veces conservadoras que buscaban seguir sosteniéndose en el poder para generar beneficios de las familias más ricas del y cercanas a Sila.

La mayoría de los miembros de este grupo eran nombrados Senadores y al final de la dictadura se trataba en su mayor parte de juniors de las familias cercanas al dictador, tal como sucedió en República Dominicana con Rafael Trujillo, o como sucedería en Alemania y gran parte de Europa con los Nazis, en donde gobernaron las oligarquías familiares, se polarizó y se segmentó a tal grado a los diferentes que se cometieron homicidios a gran escala.

En este sentido, y con la finalidad de minimizar a los Populares, Sila reformó la norma judicial señalando que únicamente los miembros del Senado podían conformar los cuerpos judiciales para resolver asuntos delicados en Roma, como fue el caso del juicio por corrupción que se siguió contra el Senador Cneo Cornelio Dolabela.

En ese tiempo, los juicios por corrupción eran escaso en Roma, y al ser resueltos por juzgadores de la misma estirpe y del mismo cargo que el acusado, por lo general culminaban con el homicidio del acusador y sus testigos desvaneciéndose así todas las pruebas.

Tal como ha sucedido en algunos juicios de exgobernadores de este país

Sin embargo, estos hechos cercanos al 100 antes de Cristo, no están muy lejos de nuestra realidad, ya que si observamos la gran cantidad de quejas, denuncias y juicios por corrupción que se promueven en Quintana Roo y los comparamos con la nula judicialización de sus resultados, nos podemos dar cuenta que la justicia sigue estando en manos de los Silas modernos en turno.

Por ello, es necesario que los nuevos ejercicios de gobierno emanados de la #4taTransformación que están por comenzar a finales de septiembre, no pierdan la brújula de la división de poderes y la autonomía de sus facultades formales y materiales, para poder entregar a los electores, el Quintana Roo que nos merecemos todos, en el que el Estado de Derecho finalmente sea una realidad.

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